Soportar la afrenta
 

Octubre de 2010

Por Fabio Carballo


Soportar la afrenta

 

 “Di mi cuerpo a los heridores y mis mejillas a los peladores,
no escondí mi rostro de las injurias y escupiduras”.

Isaías 50:6.

 

Este pasaje nos recuerda la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo sobre el poner la otra mejilla,  leámoslo, “Mas yo os digo, antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla derecha, vuélvele también la otra”. En nuestra imaginación siempre hemos pensado que esto significa un golpe, pero puede ser una herida en otro sentido. Al mismo Señor Jesús le pasó eso, Marcos 14:65, “Y algunos comenzaron a escupir en él, y a cubrir su rostro, y a darle bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los criados le herían de bofetadas”

 Si recuerdo bien, la Biblia dice que en esos momentos nuestro Salvador no abrió su boca, no pronunció palabras de juicio, o de enojo, o palabras contra los que le escupían en la cara y le golpeaban. Hay por lo menos dos versículos que así lo testifican:

 Isaías 53:7, “Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”. Y en este verso se repite la expresión “no abrió su boca” dos veces.

 1 Pedro 2:21-23, “Porque para esto fuisteis llamados, pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos un modelo, para que vosotros sigáis sus pisadas. El cual no hizo pecado, ni fue hallado engaño en su boca: El cual maldiciéndole, no tornaba a maldecir; y cuando padecía, no amenazaba; sino que remitía su causa al que juzga justamente”.

 Esta es una situación bien difícil para nosotros como cristianos y para el mundo en general. En el tiempo de hoy no existe un valor que se llame la humildad, el aguante, o el esperar en Dios, sino más bien la dignidad. Por ejemplo, si a usted le pegan le están afrentando su dignidad como persona, luego, usted tiene derecho a responder. Pero lo mejor es que nadie empiece la pelea.

 Uno escucha la expresión “si me le quedo callada me la monta y yo no me la voy a dejar montar”. Por eso el asunto es tan delicado, el asunto es de pelear por lo que es de uno y no dejarse quitar nada y mucho menos la dignidad. Pero la Biblia parece de otro mundo, bueno, en verdad la Biblia es de otro mundo y lo que dice es diferente, dice que la gente debe quedarse en silencio y esperar en Dios, eso es lo que significa poner la otra mejilla.

 La pregunta que me hice es ¿cómo llegar a ese estado? ¿Cómo ser capaz de llegar al punto de quedarnos en silencio cuando alguien nos ofende? ¿Cómo es la persona que no responde a los ofensas? O ¿Qué tiene esa persona, qué piensa esa persona para ser capaz de contenerse? Debe tener una razón muy poderosa para poder aguantar, debe tener una razón muy poderosa para poder soportar la ofensa. Lo que quiero es mostrar esas razones basándome en este pasaje de Isaías, para que nos sirva a nosotros como modelo y empecemos a pensar en el asunto.

 

1.      Escuchar a Dios desde muy temprano, Isaías 50:4.

La Biblia menciona en muchas ocasiones el asunto de escuchar a Dios en las mañanas, en los salmos encontramos estas palabras,

Salmo 5:3, “Jehová, de mañana oirás mi voz: de mañana me presentaré a ti, y esperaré”.

Salmo 57:8, “Despierta, o! gloria mía, despierta salterio y arpa; levantarme he de mañana.

Salmo 59:16, “Y yo cantaré tu fortaleza y loaré de mañana tu misericordia: porque has sido mi amparo, y refugio en el día de mi angustia.

Salmo 88:13, “Y yo a ti, o! Jehová, he clamado: y de mañana te previno mi oración.

No entiendo muy bien por qué la mañana, puede ser por el hecho de estar más despierto, más activo. Yo he escuchado que el día rinde más o menos hasta las dos de la tarde y de ahí en adelante ya es aguantar. Si usted madruga a trabajar o a estudiar será una buena idea despertarse un poco antes y buscar de Dios, pedirle que bendiga ese día y entonces empezar.

Este será el primer paso para ser capaz de soportar la ofensa.

 

2.      Obedecer a lo que Dios dice, Isaías 50:5.

Entonces, usted por la mañana le busca en oración, él le habla a su corazón y usted en el día obedece lo que él le dice, es así de sencillo. Eso es todo.

La manera cómo se puede soportar la ofensa es en primer lugar buscar a Dios en la mañana. En segundo lugar, obedecer lo que él dijo.

 

3.      Confiar en la ayuda de Dios, Isaías 50:7.

Note que el verbo ayudar está conjugado en el futuro, él me ayudará. Esto implica una certeza de la esperanza. “Yo no voy a contestar esa injuria porque Dios me ayudará”. Ahora, esto cuando estamos hablado de algo falso, puede que a uno lo acusen por algo real, si así es, uno calla porque no tiene como contestar.

La manera cómo se puede soportar la ofensa es en primer lugar buscando a Dios desde temprano, que sea lo primero que haga. Lo segundo, obedecer lo que él dijo. Lo tercero, confiar que él ayudará, que si usted está obedeciendo, él le ayudará en todo lo que sigue.

 

4.      Vivir al lado de Dios, Isaías 50:8.

Bueno, el cuarto punto tiene que ver con la constancia en el día para continuar al lado del Señor. Si usted se levanta por la mañana y le entrega ese día a Dios, obedece lo que Dios le dice, por ejemplo, ponerse al día en una cuenta, aconsejar a un compañero de trabajo, ayudar a un amigo que tiene una necesidad, hacer un trabajo pendiente, hablar menos con cierta persona, etc., usted va por buen camino. Pero luego, usted debe confiar que en eso que va a hacer, Dios le va a ayudar, que no es usted el o la que va a hacer eso, sino que es Dios su ayuda en la dificultad, en los problemas y finalmente seguir hablando y estando con Dios en el transcurso del día. Así, usted podrá soportar todos los ataques en su contra. 

 

5.      Conocer el final de los que acusan sin fundamento, Isaías 50:9, 11.

El último punto consiste en reconocer el final de los injustos, el final de la injusticia y el final de los injustos. Colosenses 3:25, “Mas el que hace injusticia recibirá la injusticia que hiciere que no hay respeto de personas”. Entonces, usted no puede pensar que haciendo males tendrá bienes. Por el contrario, todo lo que el hombre sembrare eso también segará. Si usted siembra el mal, el odio, la envidia, la vanagloria, la carnalidad, la banalidad, la insensatez, la compinchería, el chisme, la maledicencia, la malicia, etc., eso es lo que va a recibir, así será y no hay vuelta atrás. Si usted siembra el amor, la caridad, la compasión, la amabilidad, la ayuda, la esperanza, las buenas palabras, las cortesías, la paz, la unidad, la alegría, los buenos modales, eso le va a llegar. Esté seguro del final de los malvados, esté seguro que nada bueno le llegará de las malas acciones.

 

 Creo que puedo concluir de manera concreta con el llamado que el profeta hace en el versículo 10, “¿Quién hay entre vosotros que tema a Jehová? Oiga la voz de su siervo […]” Él profeta nos está preguntando, ¿hay alguno aquí que tema a la voz de Jehová? ¿Hay alguno de entre nos que tenga respeto por la voz de Dios? Entonces escuche, “el que anduvo en tinieblas, el que careció de luz, confíe en el nombre de Jehová y recuéstese sobre su Dios”. 

 

Oremos.