Sobre el hablar en lenguas
 

Sobre el hablar en lenguas

Por Fabio Carballo

Corría el año de 1994, asistía a un grupo de la Renovación Carismática Católica en Medellín, Colombia. Para ese entonces tenía 17 años y un deseo intenso de buscar la verdad. Poco después de mi primera comunión empecé a congregarme con la Legión de María en el barrio El Paraíso del municipio de Bello, básicamente rezábamos el rosario y se nos enseñaba la doctrina y la devoción mariana. Con mi fe en plena efervescencia, y en el paso de la niñez a la juventud, busqué un lugar que me “llenara” más, y que estuviera por fuera de mi vida parroquial local, terminé congregándome en la casa de oración Jesús Eucaristía.

El grupo se llamaba (o se llama) Emmanuel, nos reuníamos los sábados en la tarde en el barrio Boston. La reunión consistía en cantar alabanzas, rezar el rosario, compartir con los amigos y hacer algunas otras oraciones. Los líderes hablaban en términos evangélico-carismáticos, “hacer una oración de sanidad interior”, “unirse al grupo de alabanza”, “evangelizar en los barrios”, “nacer de nuevo”, etc. Fue allí, en una tarde de sábado, en un grupo católico romano, donde por primera vez escuché a alguien hablando en lenguas.  

La sensación fue tanto más de extrañeza que de temor. La curiosidad me mató y en lugar de permanecer con los ojos cerrados, a la usanza carismática, estuve mirando los gestos y escuchando las “palabras” del “profeta”, o mejor, de los profetas. Uno hablaba en lenguas y otro interpretaba. Cuando digo “las palabras”, digo que intenté más tratar de entender el idioma en que hablaba el visionario que la supuesta interpretación de su compañero.

Decidí salir de la Renovación Carismática Católica (un año después de entrar) y de la Iglesia católica (18 años después de que me entraron) debido a mi creencia en que en la Biblia no se mandaba a rezar el rosario. Además, descubrí que la Biblia (yo leía la Biblia Para el Pueblo de Dios de América Latina) mandaba a los obispos a casarse (1 Timoteo 3:2). Mi confesor me explicó que la Iglesia había puesto el celibato como una manera de cuidar a sus ministros de la inmoralidad que existió en alguna época y que además, era primero lo que dijera la Iglesia que lo que dijera la Biblia.

Fui a una iglesia pentecostal unida y a una evangélica-carismática, opté por la segunda pues la encontré más parecida a mi antigua comunidad. No pasó más de un año cuando en medio de un culto una hermana empezó a hablar en lenguas. En esa ocasión y en todas las demás en las que tuve oportunidad de estar, la misma hermana, u otras dos que lo hacían menos, hablaba en lenguas y ella misma interpretaba lo que acababa de decir.

Puedo decir que escuché dos tipos de lenguas, las suaves y las fuertes. Las suaves utilizaban letras consonantes fricativas como la “f” y la “s”, por ejemplo, filusomasafiva, elmiesfavarasone. Las fuertes utilizaban consonantes oclusivas como la “p” y la “t”, por ejemplo, tatapatalopé, notepalotemeneto, etc. Prefería las lenguas suaves pues me parecían más espirituales, las fuertes eran como para los momentos de la “ira de Dios”.

No veía problemas con las lenguas, pues aunque no entendía del todo el fenómeno, me parecía que estaba en la Escritura. Un día, en medio de mucha emoción y agitación mental, un pastor oró por mí y absorto en mi propia gritería mis piernas comenzaron a temblar y, poco a poco, me postré en el suelo. Pero no caí desmayado, sin conciencia o “muerto en el Espíritu”. Sin embargo, el pastor me dio a entender que ese día, yo había sido bautizado por el Espíritu Santo. Poco después, la profeta de la iglesia me dijo que no, porque no había hablado en lenguas.

Yo no sabía que pensar, pero en medio de todo, decidí obedecer a mi pastor, y ser un líder de grupo familiar. En una ocasión, en pleno culto, se nos mandó a los líderes a orar e imponer las manos sobre algunas personas. Dos hermanas por las que oré, imponiéndoles las manos, cayeron al suelo desmayadas, “tumbadas por el Espíritu”. Ese día, aunque salí con cierta fama de hombre “ungido”, mi mente estaba más perturbada que nunca. No había hablado en lenguas, pero tenía el poder de “tumbar” personas al piso; no había sido bautizado por el Espíritu Santo, pero podía “pasar” el Espíritu Santo a otros. Así que, me llegó el día de hablar en lenguas y en un campamento de jóvenes decidí empezar a proferir sílabas sin sentido (tentaba, creyendo que posiblemente Dios en algún momento tomaría mi lengua), pero la decepción llegó sabiendo, a ciencia cierta, que Dios no movió mi lengua en ninguna manera.

No había más opción, tenía que volver a mis raíces bíblicas. Si algo no me había fallado era la Biblia y era menester saber que decía la Escritura de los desmayos de las personas después de una imposición de manos, de las danzas en el Espíritu, de los azotados por el Espíritu, de la risa santa y de las lenguas como señal del bautismo del Espíritu Santo.

Espero escribir algo sobre los demás fenómenos, pero en este ensayo me dedicaré al más polémico de todos, el hablar en lenguas. Encuentro muy poca refutación frente a la crítica que hago al asunto de “caerse en el Espíritu”. Cuando pregunto “¿dónde está eso en la Biblia?” me dicen, no está, pero es real. Una vez mi novia (quien ahora es mi esposa) le preguntó a un pastor del Movimiento Misionero Mundial[1] dónde estaba en la Biblia la danza en el Espíritu, él le dijo que no estaba, pero era una especie de tradición dentro de esa denominación (y ahora sé que es una tradición en todos los pentecostales, sean unitarios, trinitarios o dualistas). Respuestas parecidas nos dan cuando preguntamos sobre la risa santa o el azote del Espíritu. Pero en cuanto a las lenguas, siempre tenemos muchas más respuestas, mucho más que explicar, por eso quiero empezar por esto, porque me parece el asunto más polémico.

Según la psicología, la glosolalia (o como le dicen los pentecostales y carismáticos, hablar en lenguas) es un lenguaje ininteligible, compuesto por palabras inventadas y secuencias rítmicas y repetitivas, propio del habla infantil, y también común en estados de trance o en ciertos cuadros psicopatológicos[2]. Esta manifestación no ha estado apartada de la historia de la iglesia. En Historia del Cristianismo Paul Johnson afirma,

“Siempre era difícil distinguir entre los hombres auténticamente inspirados, los que se autoengañaban y los delincuentes corrientes. Por ingratos que pudieran ser los extáticos individuales y los que ʻhablaban en lenguasʼ, siempre existía el peligro más grave de que cayesen bajo la seducción de un hombre destacado, carismático y profético que organizara una contra-Iglesia […]. Se creyó que había llegado ese momento alrededor del año 170, cuando Montano, un carismático que se autodescribía como el Paracleto, fue declarado enemigo de la Iglesia”[3].

A pesar de que algunos bautistas quieren encontrar en los montanistas sus antepasados, la verdad es que se parecían mucho más a los carismáticos. El pastor de Grace Community Church en Sun Valley, California, Jhon MacArthur, dice en su libro Los carismáticos, “Montano era un hereje de  Frigia del siglo segundo que creía que era un profeta enviado por Dios para reformar el cristianismo mediante el asceticismo, la práctica de la glosolalia y una revelación profética continua. Él creía que estaba inspirado por el Espíritu Santo en toda su enseñanza. Dos llamadas profetizas, Priscila y Maximila, eran instrumentales en el extensión del montanismo”[4].

Otro de los grupos que habló en lenguas y profetizó fue el de los Shakers, “[…] una secta medieval francesa de tembladores, cuyos miembros se convirtieron en hugonotes durante el siglo XVI y fueron expulsados por Luis XIV después de 1688, se asentó en Inglaterra, donde adoptó el nombre de ʻcuaqueros tembladoresʼ, y fueron llevados a Estados Unidos en el siglo XVIII por Anne Lee Stanley, la hija visionaria de un herrero de Manchester”.[5] Y de seguro, entre el siglo III y el XVI se podrá encontrar varios ejemplos más de tembladores, habladores de lenguas y profetas extáticos.

                  
                   Adoración de los Shakers
                          Fuente:http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b5/Shakers_Dancing.jpg

El problema de “hablar en lenguas”, a mi manera de ver, no puede refutarse desde la historia, pues así como los bautistas y congregacionalistas argumentamos a favor de la veracidad de una línea histórica de iglesias independientes, los pentecostales bien pueden pararse en la delgada cuerda de iglesias que hablaron en lenguas y profetizaron. El movimiento pentecostal con ese nombre, viene desde principios del siglo XX, pero el fenómeno es un fenómeno de larga duración.

Aún así, y a mí manera de ver, la historia si plantea un problema a los habladores de lenguas modernos. Los pentecostales del nombre de Jesús creen que las lenguas de ellos son las verdaderas y las de los trinitarios son falsas, los pentecostales trinitarios piensan que las lenguas de sus iglesias son verdaderas y las de los católicos son falsas, los creyentes en William Branham creen en algo parecido. Pero bueno, si los Shakers o los montanistas no fueron ni pentecostales del nombre, ni carismáticos evangélicos, ni católicos carismáticos, entonces las lenguas de ellos fueron falsas. De esa forma, al negar unos la glosolalia de los otros, los neomontanistas niegan su historicidad.

Sin embargo, me remito a argumentar desde la teología. Para el estudiante sincero y literal de la Biblia, es imposible que la glosolalia, tanto la actual como la histórica, sea el don de lenguas del que habla la Escritura. La Palabra de Dios en el 100% de los versículos que habla del don de lenguas, habla del don de hablar en otro idioma, de la capacidad de hablar en otro idioma, no en un lenguaje ininteligible consistente en repetir sílabas sin sentido. 1 Corintios 14:21-22 dice, “En la ley está escrito: con otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo, y ni aún así me oirán, dice el Señor. Así que las lenguas por señal son, no a los que creen, sino a los incrédulos; mas la profecía sirve, no para los que no creen, sino a los creyentes”. El don de lenguas de la Biblia era señal para los incrédulos para que ellos creyeran en Cristo, pero la glosolalia es señal para los pentecostales de ser bautizados por el Espíritu Santo.

La respuesta pentecostal a esta explicación es que todos aquellos que recibieron el Espíritu Santo en el libro de los Hechos hablaron en lenguas. Lo cual es una falacia. Las tres mil almas que fueron salvas con el sermón de Pedro en Actos (Hechos) 2, no hablaron en lenguas. Los hermanos congregados que oraron en Actos 4:31, fueron llenos del Espíritu Santo, pero no hablaron en lenguas. La Biblia no dice que los discípulos de Samaria, que recibieron el Espíritu Santo, hablaran en lenguas, Actos 8:16-17. Cuando Pablo recibió la vista, fue lleno del Espíritu Santo, fue bautizado, pero no habló en lenguas, Actos 9:17-18. Pero lo más importante en este asunto, todos lo que recibimos a Cristo como Salvador, somos bautizados (sumergidos) por el Espíritu Santo en el Cuerpo de Cristo, 1 Corintios 12:13. Reitero nuevamente, el don de lenguas, según la Biblia era una señal para los incrédulos.

En segundo lugar, el don de lenguas de la Biblia (no la glosolalia), por ser una señal para los incrédulos, era otro idioma. Note que Dios dijo que hablaría en otro idioma a su pueblo, pero este no entendería, Isaías 28:11-12, “Porque con labios tartamudos, y en lengua extraña hablará a este pueblo, A los cuales él dijo: Este es el reposo: dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; y no quisieron oír”. Por eso, Pablo dijo que era una tontería intentar hablarle a los judíos en otro idioma, ya esas lenguas eran señal a los no judíos (primero en el Antiguo Testamento) y a los no creyentes (después en el Nuevo Testamento). Los demás textos que confirman que era otro idioma están tanto en el Antiguo Testamentos como en la carta a los Corintios. Por ejemplo Deuteronomio 28:49 dice, “Jehová traerá sobre ti gente de léjos, del cabo de la tierra, que vuele como águila, gente cuya lengua no entiendas”. Note especialmente 1 Corintios 14:10, “Tantos géneros de voces (por ejemplo) hay en el mundo y ninguna de ellas es sin significado”.

Las mismas lenguas de Actos 2 eran idiomas y no balbuceos. En Actos 2 versículos 7, 8 y 11 dice la Biblia, “Y estaban todos atónitos y maravillados diciendo los unos a los otros: He aquí ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo pues les oímos nosotros hablar cada uno en su lengua en que somos nacidos? […] Cretenses y Árabes: los oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”. Algunos teólogos pentecostales argumentan que lo que ocurrió en pentecostés fue un milagro general, o sea, Dios dio el don de lenguas a los 120 y el don de oír esas lenguas a la multitud. Esto lo dicen con el fin de justificar los actuales movimientos. Pero la Biblia es muy clara, no hubo una sola lengua extática en pentecostés, nadie perdió el sentido, nadie se fue de bruces al suelo, nadie “danzó en el Espíritu”, Dios regaló el don de lenguas (en la inauguración de la iglesia, en el abrebocas del Reino Milenial) y los galileos hablaron las maravillas de Dios en los idiomas de los judíos que se habían criado en otras tierras, Partos, Medos, Elamitas, Mesopotámicos, Egipcios, Cretenses, etc.

La respuesta pentencostal-carismática ante tanta evidencia bíblica será tan sencilla como ingenua, “bueno, también hay lenguas angélicas”. El versículo de batalla para esta enseñanza es 1 Corintios 13:1, “Si yo hablase en lenguas de hombres y de ángeles, y no tuviese caridad, soy hecho como metal que resuena o platillo que retiñe”. Es evidente el lenguaje hiperbólico utilizado aquí por Pablo. Note el versículo 2, “Y si tuviese el don de profecía, y entendiese todos los misterios, y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de manera que pudiese traspasar las montañas y no tuviese caridad, nada soy”. De seguro, ningún cristiano en la historia ha entendido todos los misterios, ni ha tenido toda ciencia, ni ha tenido toda la fe, ni ha hablado en lenguas angélicas.

El mismo Pablo dijo que él hablaba más lenguas (idiomas) que nadie (1 Corintios 14:18), pero también dijo que él no podía hablar en lenguas angélicas. Cuando dijo “si yo hablase” es porque no hablaba en ese tipo de lenguas. Los apóstoles modernos, Guillermo Maldonado, Cash Luna, Nahum Rosario, y todos los demás, dicen que hablan en lenguas angélicas, pero el apóstol Pablo dijo que no lo hacía (si yo hablase decía), sin embargo, habló más lenguas (humanas, idiomas) que todos ellos, 1 Corintios 14:18, “Doy gracias a mi Dios que hablo en lenguas extrañas más que todos vosotros”. La expresión lenguas angélicas fue un ejemplo que dio Pablo en esta carta para mostrar la importancia de la caridad en la vida de la iglesia.

Otro argumento a derribar (2 Corintios 10:5) es el siguiente, “yo hablo en lenguas porque hablo con Dios, la biblia dice que el que habla en lenguas habla con Dios”. El texto de apoyo es 1 Corintios 14:12, “Porque el que habla en lenguas desconocidas, no habla a los hombres, sino a Dios; porque nadie le entiende, aunque en espíritu hable misterios”. Sabiendo que las lenguas en la Biblia son idiomas, es muy claro que aquel que ore en otro idioma en una congregación donde las demás personas no conocen ese idioma, sólo será entendido por Dios. Se edificará sólo para sí mismo. Esto es totalmente concordante con 1 Corintios 14.

Otro punto antibíblico es el siguiente, en las Convenciones pentecostales (de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia, del Movimiento Misionero Mundial, de la Iglesia de Dios Pentecostal M.I., de la Iglesia Pentecostés Unida Internacional, de la Iglesia Pentecostal Unida del Nombre del Señor Jesús, del Centro Misionero Bethesda, etc.), en medio de la oración y las alabanzas, algunas personas comienzan a temblar, a “danzar”, a azotar su cuerpo y a “hablar en lenguas” (glosolalia). En ninguna parte de la Biblia se registra una práctica así para mostrar que es la llegada del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo descendió en Pentecostés, todos fueron llenos del Espíritu, todos hablaron en otras lenguas y los incrédulos glorificaban a Dios. Por el contrario, los incrédulos que visitan estas convenciones (lo digo porque he hablado con muchos de ellos) se ríen, sienten temor o incluso piensan que la gente está loca (1 Corintios 14:23).

Ahora, déjeme hablar con claridad. Toda la glosolalia, la de los pentecostales, la de los carismáticos, la de los católicos, todas esas lenguas en jerigonza son las mismas. Las supuestas lenguas de Ricardo Rodríguez (Avivamiento Para las Naciones) son las mismas que las de Gustavo Martínez Garavito (Movimiento Misionero Mundial), son las mismas que las de Álvaro de Jesús Torres (Iglesia Pentecostal Unida de Colombia), son las mismas que las de las hermanas acompañantes de santa Teresa de Jesús, y son las mismas que las de miles de personas que están en grupos pentecostales y carismáticos que salen de sus iglesias madres.

La Palabra enseña que los dones parciales de revelación (lenguas, profecía y ciencia) cesarían cuando llegara una revelación perfecta, 1 Corintios 13:8-10. No hay duda alguna que la Palabra de Dios es una revelación perfecta, Juan 17:17. En el tiempo del Milenio volveran estos dones, Joel 2:28-32, 3:1-2. Hoy, estamos en el tiempo del fin, en el interregno entre las dos venidas de Cristo, a la espera de la segunda venida del Señor. Jesús le dijo a Juan que no sellara (que no dejara de predicar) la profecía del libro, porque el tiempo está cerca, Revelación 22:10. Así que, en esta época de la iglesia se tiene que hablar la palabra profética firme en medio de las herejías y las fábulas. 



[1] En realidad no era pastor porque no había hablado en lenguas, su esposa era la que figuraba como pastora, pero él era quien llevaba la palabra.

[2] RAE, vigésimo tercera edición.

[3] Jhonson, Paul, Historia del Cristianismo. Trad. Aníbal Leal y Fernando Mateo. Edic. original 1976. Zeta, 2010, p. 75.  

[4] MacArthur, Jhon. Los carismáticos, una perspectiva doctrinal. Trad. Francisco Almanza. Casa Bautista de Publicaciones, 1994, pp. 73-74.

[5] Jhonson, Paul. Historia del cristianismo. p. 577.

 






Comentarios hacia esta página:
Comentado por:03-12-2013, 14:53 (UTC)
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Gracias por visitarnos Kat. Un fraterno abrazo en Cristo.

Comentado por kat, 01-12-2013, 09:18 (UTC):
Cuando hay falta de poder y gloria, salen a relucir estos articulos.. el hombre carnal no entiende las cosas del espiritu. . Puedo asegurar que cuando tengas un encuentronfrente a frente con el Espiritu Santo.. toda tu forma de pensar cambiara.. y recuerda Los pensamientosbde Dios nonson vuestros pensamientos.. no te hagas sabionen tu propia opinion.

Comentado por David Hernandez, 09-06-2013, 12:59 (UTC):
Acertado mensaje. Simplemente lo que no esta en la Biblia no hay que inventarlo!

Saludos desde Costa Rica!

Comentado por bernardo e, 02-08-2012, 13:40 (UTC):
Giovanni Ruiz sigues defendiendo la mentira . La iglesia Pentecostal es una duplica de la iglesia primitiva , no es la verdadera. Ustedes no hablan en lenguas como lo hacian los apostoles y los creyentes de esos tiempos . Tu crees que Dios nos va a castigar porque decimos la verdad??

Comentado por Giovanni Ruiz, 06-06-2012, 04:01 (UTC):
Pero si los Angeles que son mayores en poder y fuerza, no profirieron juicio de maldicion contra satanas; quien te crees tu para hablar despropiositos de hombres de Dios que dan testomonio no solo con Palabras sino tambien en hechos. Que sabes tu del Gloriosos Espiritu Santo, si años atras las Iglesias Bautistas daban testimonio de la presencia y direccion del Espiritu Santo en sus iglesia y ahora sacaron al Espirutu Santo de sus congregaciones para dar cavida a la direccion humana y al agasage de los desos mundanos. con razon tanta resequedad espiritual y vidas de llenas de apariencia.

Comentado por:17-03-2012, 00:54 (UTC)
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Un abrazo Angel

Comentado por angel morales, 15-03-2012, 21:08 (UTC):
buena manera de frenar a DIos y justificar la falta de poder

Comentado por dofjoyday, 07-08-2011, 11:41 (UTC):
Aprendi mucho



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