Respuestas a Mike Wilps: Lucifer y Lucero
 

Respuestas a Mike Wilps  

Lucifer y lucero

Las obras de Tomás Carrasquilla son referentes obligados para quien quiera entender las costumbres de la Antioquia de finales del siglo XIX. Sus cuentos son lectura obligada para los estudiantes de secundaria en Medellín. En una de sus obras, En la diestra de Dios padre, el protagonista, Peralta, va al infierno y allí se encuentra con Satanás. El autor de este cuento llama al diablo “Lucifer”, “Sí, hombre –contesto Lucifer como muy aplacao- Se me han alborotao los achaques”.  

El misionero estadounidense Mike Wilps se pregunta en su folleto “¿Alguna vez oyó a un hispano usar el nombre Lucifer?” A lo que responde “Sí, lo he oído aquí en Paraguay, pero ¿dónde aprendieron esa palabra? ¿En la Biblia en español? ¡NO!”, (p.7, las mayúsculas están en el original). Además reclama: “Ninguna Biblia en español usa el nombre Lucifer (1602, 1865, 1909, 1960) excepto la RVG2010”.  

No entiendo porque el hermano Wilps comienza su segundo argumento a favor de la Biblia de Gómez con estas preguntas. Evidentemente, antes del siglo XXI (la época de la Nueva Versión de Gómez –NVG– o RVG) los hispanos llamaban a Satanás Lucifer, como se nota en la obra de Carrasquilla ¿Tiene este argumento algún valor? ¿La Biblia Gómez es superior a 1602 y 1865 porque utiliza la palabra Lucifer en Isaías 14:12? ¿De dónde aprendieron eso los hispanos si no era de la Biblia en español? Lo más probable, y me imagino será una decepción para muchos norteamericanos, lo aprendieron de una biblia católica. La “Santa biblia traducida al español de la Vulgata Latina del padre Scio de San Miguel” fue una versión que se publicó desde 1793, con más de 80 ediciones en el siglo XIX. Esa biblia reza en Isaías 14:12, “¿Cómo caíste del cielo, ó LUCIFER, que nacías por la mañana?” (Las mayúsculas son mías).  

¡Eureka! apreciado misionero Wilps, al parecer encontramos el sitio de dónde tomaron los hispanos el concepto Lucifer antes que el Dr. Gómez lo pusiera en su versión: de una biblia católica, de la biblia del padre Scio de San Miguel. En este orden de ideas, según Wilps, la biblia católica de Scio es superior a la versión protestante de Reina y Valera. En la lógica del hermano Wilps, una biblia que omite “de que habló el profeta Daniel” en Marcos 13:14, la biblia católica con aprobación papal, es superior a Reina 1569, mejor que Valera 1602 y  por supuesto, sobrepasa a la Reina-Valera 1865.  

De lo anterior puedo concluir: El misionero Wilps encuentra que una biblia es superior cuando los revisores notan como habla la gente y entonces, cambian la palabra escrita en la antigua versión y colocan en su lugar la forma popular que más se entienda. Es el mismo argumento que ya respondí en el caso de “salvación” por “salud”.  

Pero Wilps va más allá. Para este misionero (si es que la palabra “misionero” existe en la Biblia) el principal problema de que la Antigua 1865 diga “Lucero” y no “Lucifer” en Isaías 14:12 es que se puede confundir al diablo con Jesús. Pues según el autor del folleto “¿Cuál biblia?”, el lucero de 2 Pedro 1:19 es Jesucristo. Entonces no puede ser que en una Biblia Satanás y Jesús tengan el mismo nombre.

Aquí la argumentación de Wilps, “El nombre Lucifer, refiriéndose al diablo en Isaías 14:12, es una mejor traducción, porque Lucero identifica a dos personajes completamente distintos: Jesucristo y el diablo” (p. .  

Tanto Jeff  McArdle como Joseph Dearing  contestaron este argumento a Mike Wilps y a cualquier otro que piense igual:  http://www.valera1865.org/es/revelacion_avanzada_en_la_biblia_de_valera/revelacion_avanzada_003_lucero/index.html 

Evidentemente el finado MacArdle y el joven Dearing respondieron a americanos que intentan hablar español o a hispanos que escuchan sermones en inglés. McArdle argumentó desde lo profético en un prolijo y extenso artículo. Lo primero que destaco del escrito de McArdle es que Satanás se asemeja a Jesucristo en docenas de detalles, así: Jesús es un ángel (El Ángel de Jehová) y Satanás es un ángel (ángel de luz); Jesús es el León de Judá y Satanás es como león (1 Pedro 5:8); Jesús tiene ministros (1 Corintios 4:1) y Satanás tiene ministros (2 Corintios 11:15), etc.  

Pero me quedaré con la duda razonable de Dearing, es decir: el lucero de 2 Pedro 1:19 no necesariamente se refiere a Jesucristo, aunque podría ser, así esa idea llegue de inmediato a la mente de los predicadores norteamericanos.  

Para empezar el Lucero de Isaías 14:12 está en mayúscula indicando que es un nombre propio, mientras que el lucero de 2 Pedro 1:19 está en minúscula, sugiriendo un tipo de estrella. El apóstol Pedro utiliza aquí una metáfora: La Palabra es una candela que alumbra en la noche hasta tanto llegue el día. El lugar oscuro, de seguro es el mundo; el día bien puede referirse a una revelación completa. Allende a esto, quisiera concentrarme en una frase que ni McArdle ni Dearing tocaron: “salga en vuestros corazones”.  

Jesucristo no puede salir en el corazón de un cristiano, pues ya está en él, Efesios 3:17; incluso, ya está iluminado por Dios en la gloria de Cristo, 2 Corintios 4:6. Pero el cristiano sí puede, y debe, crecer en la gracia y el conocimiento de Dios, 2 Pedro 3:18. Es decir, el cristiano tiene el conocimiento gracias a la Palabra de Dios, la profecía más firme (2 Pedro 1:19), pero la búsqueda de la voluntad de Dios en el creyente es un proceso que va en aumento, así lo muestra Proverbios 18:4 “Mas la vereda de los justos es como la luz del lucero: auméntase, y alumbra hasta que el día es perfecto”.  

Nótese que lo que busca Pedro en este capítulo es excitar el conocimiento de Cristo en sus lectores, 2 Pedro 1:8. Ese conocimiento viene desde la Palabra profética más firme. El creyente debe entender, en primer lugar, que no puede desatar de forma privada tales profecías, tal como un falso profeta. Su deber es estar atento a esa palabra hasta que vaya comprendido la voluntad de Dios, el concejo de Dios, el querer de Dios. Esto se parece mucho a la revelación de “lo perfecto” en 1 Corintios 13:10. Por consiguiente, creo sinceramente que podemos interpretar este pasaje (2 Pedro 1:19) en el sentido de que el creyente debe estar atento a la palabra de Dios, mientras el Creador va mostrándole su voluntad y él discípulo va entendiendo el consejo de Dios. Hasta que el día es perfecto como en Proverbios 18:4 o hasta que salga el lucero de la mañana como en 2 Pedro 1:19.  

Por supuesto, el conocimiento supremo de Dios está en Jesucristo y esa completa sabiduría llegará el día del encuentro con él, el día en que el cristiano sabrá en realidad quién es, 1 Juan 3:2-3. Pero el capítulo 1 de Segunda de Pedro no parece apuntar en esa dirección. Sin un prejuicio establecido, la primera interpretación, la gramatical, la literal o sencilla, apunta a que el lucero de 2 Pedro 1:19 se refiere al mejor conocimiento y sabiduría de las cosas de Dios.  

Los argumentos que presenta el misionero Wilps para desprestigiar la biblias que no dicen Lucifer en Isaías 14:12 son imprecisos y faltos de sustento.  En el folleto “¿Cuál biblia?”, así como en un buen número de tratados y escritos que apoyan la Reina-Valera-Gómez, subyace  la manipulación que cierto grupo de norteamericanos realizaron con el Texto Santo en español, esto sumerge a la biblia Gómez en un mar supersticiones, paradójicamente con el apoyo de un hispano a quien llaman doctor.




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