La obra de nuestras manos
 

 

La obra de nuestras manos

 

Por Fabio Carballo

Y sea la hermosura de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: y haz permanecer sobre nosotros la obra de nuestras manos: la obra de nuestras manos confirma.

Salmo 90: 17

Introducción: El libro de Eclesiastés es llamado el libro del hombre natural, aunque lo escribió Salomón, lo escribió no en un tiempo de gracia, sino en uno de ley. El libro, de por sí, es pesimista, pero muestra la realidad de la vida de aquellos que no tienen una vida en Dios. Miremos en Eclesiastés 2:11, “Al cabo yo miré todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y, he aquí todo vanidad y aflicción de espíritu; y que no hay más debajo del sol”. Dice que esas obras son vanidad, vanidad es la cualidad de vano (sin sustancia, hueco, vacio). Así que, Salomón está diciendo que todo lo que hizo en la vida, todo su trabajo es vano, es hueco, vacio. No hay nada importante en ello. Él está verdaderamente desilusionado de su vida, él está muy molesto por todo. El dice que “Yo aborrecí todo mi trabajo en que trabajé debajo del sol: el cual dejaré a otro, que vendrá después de mí. 19 ¿Y quién sabe si será sabio o insensato?” Eclesiastés 2: 18-19. Así que, éste era un hombre totalmente desilusionado de lo que había hecho. Lo mismo pasó, por ejemplo, con Simón Bolívar, en una de sus últimas cartas escribió “Todas mis razones se fundan en una: no espero salud para la patria. Este sentimiento, o más bien, esta convicción íntima, ahoga mis deseos y me arrastra a la más cruel desesperación. Yo creo todo perdido para siempre, y la patria y mis amigos sumergidos en un piélago de calamidades”. Estas desilusiones y visiones últimas de la vida contrastan en gran medida con otras, por dechado tenemos la de otros  hombres que estaban cerca a la muerte, así,  el apóstol Pablo escribe a Timoteo en 2 Tim 4: 5-8: “Tú por tanto vela en todo, sufre trabajos, haz obra de evangelista, cumple bien tu ministerio: Porque yo ya presto soy sacrificado, y el tiempo de mi desatamiento está cercano. 7Buena milicia he militado, acabado he la carrera, he guardado la fé. 8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, el juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida”. Se nota a un hombre totalmente diferente a Salomón o a Simón Bolívar. A un hombre con esperanzas todavía, sabiendo lo que le deparaba su futuro y contento con su trabajo mientras duró su peregrinación en la tierra. Lo mismo pasa con Pedro, 2 Pe 1: 12-15. El está terminando su trabajo aquí, pero no tendrá fin, pues aún espera que ellos sigan recordándolo en un futuro. Vamos nuevamente a Salmo 90: 17. Mire hermanos, ¡no tendría valor pedir a Dios que confirme la obra de nuestras manos mientras tengamos la visión de Salomón!   

Salomón tuvo un gran problema, y fue el de las mujeres, por ellas él se apartó de Dios, adorando a dioses ajenos, 1 Rey 11: 4 dice:

“Mas el rey Salomón amó muchas mujeres extranjeras, y a la hija de Faraon; a las de Moab, a las de Ammón, a las de Idumea, a las de Sidón, a las Jetteas: 2 De las gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No entraréis a ellas, ni ellas entrarán a vosotros: porque ciertamente ellas harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A estas pues se juntó Salomón con amor. 3 Y tuvo setecientas mujeres reinas, y trescientas concubinas; y sus mujeres hicieron inclinar su corazón. 4 Y ya que Salomón era viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. 5 Porque Salomón siguió a Astarot, dios de los Sidonios: y a Melcom, abominación de los Ammonitas. 6 E hizo Salomón lo malo en ojos de Jehová, y no fue cumplidamente tras Jehová, como su padre David)”.

Sin embargo, él termina hablando de una mujer, la que se ama, eso fue para él decepcionante, mire Eclesiastés 9: 9, “Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad, que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo, en que trabajas debajo del sol”.Él va encontrando respuestas a la vida, pero muy tarde, ya viejo. Él encuentra la mejor forma de vivir ya cuando no la puede vivir.

Así que, pedirle a Dios que confirme la obra de nuestras manos con la visión de Salomón es un error. Pero pedirle que la confirme con la visión de Pedro y Pablo es sabio.

Es un error porqué:

1.      Por qué es la visión terrenal, de la carne

Eclesiastés 2: 4-11. De tener riquezas. De poder mandar a los hombres, de tener lujos, de buscar alabanzas humanas, de tener conocimientos humanos, de ver todo lo que le pedían sus ojos, de ir a fiestas y bailes. ¿Y al final en que acabó todo? TODO ES VANIDAD. NADA ME SIRVIÓ. Ahora, déjeme preguntarle, esa es la obra de sus manos. Le tengo que decir algo muy triste. Con el conocimiento que usted tiene ahora de Dios, esa obra no va para bien. Mire Jeremías 32: 30, “Porque los hijos de Israel, y los hijos de Judá solamente hicieron lo malo delante de mis ojos desde su juventud; porque los hijos de Israel solamente me provocaron a ira con la obra de sus manos, dijo Jehová”. No provoquemos a ira a Dios, sin una visión de vida. La obra de las manos de muchos hombres es sólo DEJAR PASAR, Dejar que su carne les pida algo y darle a su carne eso que pide. Sus ojos le piden, y ellos los llevan, su boca les pide y ellos lo hacen, sus oídos les piden escuchar y ellos lo hacen, sus cuerpos quieren unirse a otro cuerpo y ellos lo hacen, sus pies quieren ir  al lugar de pecar y ellos lo hacen, sus ojos se quieren ver dinero y ellos lo hacen, sin importar como lo consiguen. Eso es todo.

 

2.      La visión de Pablo es la espiritual

Pone a Dios primero, luego a los hombres y finalmente a él. Es lo mismo que decir “busca primeramente el reino de Dios y su justicia y lo demás vendrá por añadidura” (Lcs 12: 31). Por eso él puede estar gozoso de la obra de sus manos. Cuando Dios es el primero, la obra de nuestras manos será bendecida y confirmada por Él. Lea conmigo Deuteronomio 12: 1-18. Si ve los principios allí descritos, yo sé que no estamos en Israel, yo sé que no estamos en la ley, pero allí hay unos principios, bases que se nos dan para tener alegría delante de la obra de nuestras manos, de lo que hacemos.

a.       La tierra prometida para nosotros ahora es la salvación, es el reino de Dios.

b.      Debemos dejar atrás toda superstición, religiosa o no, toda superstición que quita el lugar de Dios.

c.       Debemos saber cuál es nuestro lugar, donde habitar confiados y seguros.

d.      Debemos alegrarnos en ese lugar, lugar de verdad.

e.       Debemos servir a Dios con nuestros bienes, y esto es llevando del fruto de nuestro trabajo a la obra de Dios.

f.       f. Debemos alegrarnos en la iglesia, un lugar de alegría, no de duelo.

g.      g. Mire que no es en cualquier lugar, los holocaustos a Dios, no es en cualquier lugar. No es en cualquier iglesia, es en el lugar donde habita la Palabra de Dios.

h.      h. Y alegrémonos en la obra de nuestras manos.

 

Conclusión: Finalmente, mi trabajo es persuadirlo, ¿Cuál es la obra de sus manos ya?, que obra tiene para presentar a Dios. ¿Su Familia, su negocio, sus hijos, sus dones, sus bienes materiales? Usted le puede decir a Dios que le confirme eso. ¡O simplemente hoy no tiene nada! Yo le puedo decir hay gente que no quiere ningún compromiso, ellos no quieren trabajar en cierto lugar porque no se comprometen a llegar a esa hora, otros no se quieren casar porque no se comprometen a guardar fidelidad, otros no se adhieren a la iglesia porque no se quieren comprometer mucho, otros no quieren empezar a diezmar y a dar la ofrenda misionera porque piensan que un día necesitarán ese dinero para otra cosa, otros no quieren hacer tareas con los hijos porque les parece que ya los van a coger todos los días, y así. Pero escúcheme, la gente que no se compromete, no tiene una obra de sus manos con la bendición de Dios. ¿Sabe por qué? porque la obra de sus manos es tipo Salomón. Lo que llegue día a día, y al final no hay nada, sólo vanidad. ¿Cuál es hoy la obra de sus manos? ¿Con qué está comprometido?

 

 





Comentarios hacia esta página:
Comentado por GERMAN SOLIS GOMEZ, 09-10-2012, 02:44 (UTC):
Bendiciones , sencillamanete hermoso lo que escriben aqui, no me cabe la menor duda de que ay dos opciones .hasta cuando claudicares entre dos pensamientos si Jehova es Dios seguidle y si baal id en pos de el....



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