Influencia demoniaca
 

06/09/2009

Por Fabio Carballo

 

 

Influencia demoniaca

1 Juan 5: 19

 

En el texto que acabamos de leer encontramos una sentencia perturbadora, la Biblia afirma que todo el mundo está bajo el maligno. En Revelación 12: 9 existe un  pronunciamiento semejante donde dice que Satanás engaña al mundo entero. La palabra “puesto” keimai en el griego, en 1 Juan 5: 19, indica que la gente está acostada y tranquila, sometida al maligno, casi como si no se dieran por enterados. Así que, vemos al diablo como un hipnotista y como un engañador de la humanidad. Y note la palabra “todo” en ambos pasajes. Esta palabra denota el hecho que el trabajo del enemigo está siendo realizado en todo el mundo. No hay lugar en el planeta donde nos podamos esconder del enemigo. Usted puede decir, yo mejor me voy a vivir a España, pues allá también está trabajando el diablo, yo me voy a vivir a Santa Rosa de Osos, pues allá también está trabajando el diablo, yo me voy a vivir a Bogotá, pues allá también está trabajando el diablo, yo me voy a vivir a los Estados Unidos, pues allá también. En todo el mundo está operando la obra del enemigo.

 

En la carta del apóstol Pablo a los Efesios, en el capítulo 2 verso 2,  se nos presenta otra característica de este personaje, él es un espíritu. Y ese espíritu obra en los hijos de desobediencia. Piense en esto, todas las personas tenemos un espíritu. La Biblia dice que Dios sopló sobre el ser humano y le dio espíritu de vida y los creyentes, los que hemos recibido a Cristo como salvador de su vida, también tenemos otro Espíritu, el Espíritu Santo. El Espíritu Santo está en todo el mundo convenciendo a las personas de pecado, juicio y justicia. Por su parte, el espíritu del mal, a diferencia del Espíritu Santo, no es un sólo espíritu, sino muchos espíritus que buscan influenciar al mundo hacia lo malo, a seguir a Satanás.

 

 

Satanás es un ser, es una persona, no es simplemente un concepto o idea. Hay algunas personas que creen que Satanás es sólo el concepto del mal, que Satanás es lo malo, pero no es un ser. Para los bíblicos, espero que seamos nosotros (los de la Iglesia Bíblica Bautista) Satanás es un personaje espiritual, que habla, engaña, actúa y tiene las cualidades, no físicas, sino intelectuales y emocionales, que usted y yo tenemos. Satanás tienen ángeles, eso lo afirma nuestro Libro, eso lo dijo nuestro Señor, Mateo 25: 41.

 

 

Siendo que Satanás vive engañando y poniendo bajo su control al mundo, cosa que hace con sus ángeles, ejerce otro tipo de presión sobre los creyentes. Mire Efesios 6: 11-12. Nuestro amado Libro dice que Satanás y sus ángeles (potestades, principados), nos asechan y el verso 16 dice que nos lanzan dardos de fuego.

 

 

Si usted sigue mirando la carta a los Efesios en el capítulo 4, los versos 17 y 18 expresan, “Así que esto digo, y requiero por el Señor, que no andéis más como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón”. Allí vemos dos partes del hombre, el entendimiento (la mente) y el corazón (el alma). El corazón se endurece y la mente se oscurece. Y quién hace esto, pues Satanás. Confirme mi teoría en 2 Corintios 4: 4.

 

 

Los demonios atacan sus sentimientos para hacerle perder la razón. Usted puede perder la razón cuando empieza a dar razón a su alma, ¿me entiende? Por ejemplo, la niña que se mató en Amagá, Rosa, ella era muy depresiva y le hacía caso más a los sentimientos que a su mente. Uno puede decir, le hace más caso a su corazón que a su mente. El hombre que entró el jueves a la cooperativa Confiar en San Javier, supuestamente por un problema con una mujer, pidió un ramo de rosas, y poder hablar con ella, ese hombre le hizo más caso a sus sentimientos que a su razón. En ese tipo de personas el enemigo ha hecho un buen trabajo. Y note que no estoy diciendo que necesariamente ya estén endemoniados, pero estoy diciendo que están influenciados por el enemigo. Seguro mucho más Rosita la niña de Amagá, que Francisco el hombre en San Javier. ¿Por qué salen tantos demonios en las iglesias pentecostales y carismáticas y tan poquitos en las bautistas? Porque los pentecostales y carismáticos recalcan más la emociones que la razón.

 

 

Entonces, el primer ataque de los demonios sobre la humanidad es atacarlos de manera que se enloquezcan. Por mucho que les explique ¡no van a ser capaces de hacer una ecuación cuadrática! ¡No van a ser capaces de hacer una regla de tres! ¡No van a ser capaces de llevar bien una cuenta! Usted los va a ver, cada vez más, cada vez más metidos en su pecado y ya su corazón no es sensible a Dios. Pero ojo, ¿Quién tapó su entendimiento? Mire nuevamente 2 Corintios 4: 4. El dios de este siglo, el dios de este siglo es el diablo. A través de la actividad demoniaca, el diablo busca cauterizar la mente de las personas y de los creyentes para que se alejen de Dios. Pero ojo, no les ha entrado un demonio, simplemente han hecho su trabajo y van bien.

 

 

¿Qué pasa con la persona que se siente mal en sus sentimientos? Qué pasa con la persona que le empieza a perder razón a la vida, con la persona que no le encuentra objetivo a su existencia. Pues busca a alguien, busca a alguien en quien desahogar sus problemas. Pero ese alguien le va a meter en más problemas, Mateo 15: 14. Y allí es donde muchos van a pensar en tres cosas: Mejor me mato y no sigo viviendo, mejor busco a Dios que nunca lo he hecho y finalmente, hago lo que sea pero necesito salir de esto. Y lo que sea puede significar ir a pedirles ayuda a los demonios. Entonces, como nos decía el hermano Camilo el miércoles, la oficina de ese brujo llamado “el Segoviano” vive llena.

 

 

Y eso no es algo raro en ninguna parte. A mí me parece raro, pero no es raro. Lo hizo el presidente Fujimori, lo hizo el fiscal Mario Iguarán, lo ha hecho el presidente Chávez, lo hizo el presidente del Medellín el año en que salieron campeones. El trabajo de los demonios se estaba haciendo y ellos dijeron, con tal de seguir aquí, con tal de que no me quiten este puesto, con tal que el Medellín sea campeón tráiganme a los brujos. Ellos no dicen brujos, dicen parasicólogos, astrólogos y magia blanca.

 

 

Y entonces cuidado, cuando ya usted va a estos lugares de brujería, parasicología, magia blanca, magia negra, médiums y mantras y cosas similares, su ser está listo para dar el siguiente paso, la crisis demoniaca. Llegaran las alucinaciones, los desesperos, las depresiones fuertes, los tormentos. Usted va llegando a la locura, pero no por un problema cerebral natural, no, por la forma en cómo usted se dejo influir por el ataque demoniaco y posiblemente, si no es creyente de la posesión demoniaca. Si es creyente no podrá tener un demonio, pero el diablo y sus demonios te estarán lanzando dardos de fuego a tus sentimientos para que dejes de ser racional y te enloquezcas, luego, aunque no estés endemoniado estás cayendo en el juego del maligno.

 

 

Le ruego que vaya conmigo a un pasaje en el evangelio de Lucas en el capítulo 4. En este capítulo encontramos al diablo, a dos espíritus inmundos y a Jesús. Por eso será un pasaje que nos da luz sobre la relación y la forma en que Cristo actuó sobre estas potestades.

 

 

En primer lugar, usted sabe que Cristo resistió al diablo citándole la Biblia, vs. 4, 8 y 12. Encontramos también a un endemoniado en la sinagoga, allí donde leían la ley, vs. 31-34. Y vemos que los demonios conocen a Jesús, la Biblia dice que ellos tiemblan ante Cristo (Santiago 2: 19). Y finalmente muchos demonios de muchos salían dando voces por la presencia de Jesús en Galilea. Esos demonios sabían que él era el Cristo y que ellos no podían estar junto a él, que Jesús era un tormento para ellos.

 

 

Concluyo con esto mi amigo y mi hermano, deja que Jesús controle tu vida y no permitas que los demonios sigan haciendo el trabajo, si eres un creyente no permitas que sigan manipulado tu mente, tu mente es la mente de Cristo y en ella debes vivir, y si no eres creyente, permite que Cristo entre a tu vida y entonces recíbele en esa ciudad que es tu corazón. Entonces los demonios, no te podrán hacer daño alguno.

 

 






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