El testimonio de nuestra conciencia
 


El testimonio de nuestra conciencia 

15 de mayo de 2014
Por Fabio Carballo

 2 Corintios 1:12
“Porque nuestra gloria es esta, es a saber, el testimonio de nuestra conciencia, que en simplicidad y sinceridad de Dios, no en sabiduría carnal, mas en la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo y más con vosotros”. 

 

Pablo se está gloriando del testimonio de su conciencia. Él puede decir que tiene su conciencia tranquila respecto a la gente de Corinto, al trato que tenía con ellos. En esta carta el apóstol está defendiéndose de alguna acusación, y por eso al principio de la misma habla de que tiene una conciencia tranquila.

 

Una buena pregunta sería ¿Cuándo la conciencia está tranquila? Normalmente, cuando algo pasó y uno hizo lo que pudo por evitar lo que pasó, pero no se pudo. Saldrán las acusaciones, se buscará a los culpables, pero uno dirá: “Mi conciencia está tranquila” o como dice Pablo aquí “Mi conciencia da testimonio”. Y el testimonio de la conciencia del apóstol era un buen testimonio, es decir, su conciencia no lo acusaba, ni lo excusaba.  

La conciencia tiene que ver con el pecado secreto. Cuando hay pecado secreto la conciencia no está tranquila. La Biblia dice que unos  hombre que pretendían apedrear a una mujer, que “pillaron” en el mismo acto del adulterio, comenzaron a irse, empezando por los más viejos, porque estaban redargüidos de su conciencia, y eso lo que quiere decir es que tenían pecados ocultos que seguramente muy pocos sabían, Juan 8:9.

Un buen testimonio de la conciencia es el que da el creyente que se bautiza en aguas, 1 Pedro 3:21, el hermano o la hermana no están allí porque tienen tan mala conciencia y tantos pecados encima que esperan que el bautismo se los quite, sino porque ya creyeron en Cristo y ahora dan testimonio a los otros que tienen una conciencia tranquila para bautizarse.

Por los tres pasajes que hemos visto notamos que la conciencia puede estar dividida de acuerdo a la situación. Es decir, los ancianos tenían mala conciencia respecto a su pecado (seguramente algún pecado sexual), el que se bautiza tiene buena conciencia de que no está impedido para bautizarse (recibió a Cristo y está tratando de vivir la vida cristiana); y Pablo habla de una buena conciencia delante de los hombres en el trabajo para Dios. De esto último  hablaremos hoy. ¿Cómo tener una buena conciencia en nuestro trabajo para con Dios?

Pablo dice que una buena conciencia en el ministerio es su gozo. Y esa buena conciencia tiene cuatro elementos aquí mencionados por el apóstol e inspirados por Dios.

1.                  Simplicidad
Miremos un verso que nos puede ayudar para entender lo que es la simplicidad, 2 Samuel 15:11, “Y fueron con Absalom doscientos hombres de Jerusalem llamados de él, los cuales iban con su simplicidad, sin saber cosa”. Estos hombres obedecían la voz de Absalón, pero no sabían lo que estaban haciendo. Es decir ellos no entendían el plan que estaba orquestando Absalón contra David. Una persona simple no está planeando estrategias, no está haciendo reuniones para conspirar contra otro, etc.  

El ejemplo que tengo me ocurrió en una iglesia. Quería presentar mi ministerio en tres iglesias en Virginia, Estados Unidos, al final dos iglesias dijeron que no. A la primera iglesia que fuimos, yo escuchaba que el pastor hablaba con un hermano y hablaban de mí. Hay gente en los Estados Unidos que no quiere que se apoye ministerios nacionales. De cualquier manera, presenté el video, hicieron las preguntas, el pastor predicó y al final del culto el pastor dijo que yo predicaba en la tarde. Después fuimos y predicamos en la calle, volvimos a la iglesia y yo canté con el grupo de música. Yo pensaba, “todo está muy bien, pero seguro un hombre importante de esta iglesia no quiere que yo presente mi ministerio y por eso influenció a las otras dos congregaciones para que no lo pudiera hacer”. ¿Quién será? Le pregunté a un amigo y él me señaló: “Es ese hombre, con el cual has hablado, te has reído y has compartido en todo el día”.  

 

Ese día actué en simplicidad, sin conspirar contra nadie, sin planear cosas, solo con la idea de servir a Dios, sin argumentos terrenales. Así hermanos, así se sirve y nuestra conciencia da testimonio de eso.  

 

 

2.                  Sinceridad de Dios
Leamos Filipenses 1:9-10, “Y esto pido a Dios: Que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento: Para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros y sin ofensa para el día de Cristo”. 

 

Note que la sinceridad tiene dos componentes: el amor y el conocimiento. Es decir, la sinceridad no es solo conocimiento, ni solo amor, es amor con conocimiento. La sinceridad es la verdad, por supuesto, pero la verdad requiere conocimiento y amor.  

Por ejemplo, una mujer le dice a otra, “pero se te rompió el espejo”, y otra le dice “no la haga sentir mal” entonces la primera responde, “no importa a mí me gusta ser sincera”. ¿Usted piensa que esa sinceridad tiene amor y conocimiento? Ese tipo de “sinceridad” es una que no tiene un conocimiento adecuado de lo que pasa y no habla con amor. Usted se imagina un ministro de Dios así. Pues no se lo imagine, así hay mucha gente. Es gente que no saben hablar, gente que no se prestan para hablar con nadie.  

3.                  Sabiduría espiritual
Sabiduría carnal, lo que tengo que hablar es de la sabiduría carnal. El verso más cercano a esto es Santiago 3:12-15 que dice sabiduría terrenal y animal. La sabiduría carnal, animal y demoniaca no podrá limpiar nuestras conciencias, solo podrá excusarlas. Un hombre que le es infiel a su esposa no tiene la conciencia limpia, y si usa la sabiduría terrenal solo lo hará para excusarse. Una mujer que le oculta cosas a su esposo no tiene una conciencia tranquila, si usa la sabiduría carnal, solo podrá excusarse. El poder de Dios no es en humana sabiduría, así no funciona. No estudiamos la Biblia para racionalizar todas las cosas de Dios, estudiamos la Biblia porque queremos crecer en la sabiduría de Dios (Colosenses 2:3).

 

La Biblia también habla de la humana sabiduría 1 Corintios 2:4-8, eso significa que el asunto es espiritual, no material y que nuestra sabiduría humana no vale mucho delante de Dios. Eso también significa que uno puede explicar muy bien muchas cosas de la Biblia, pero la mano de Dios se tiene que ver, el poder de Dios se tiene que manifestar, la obra de Dios, los milagros de Dios.

Esto no es un colegio, es una iglesia, aquí venimos a estudiar la Palabra de Dios, pero también queremos ver a Dios moviéndose en nuestro espíritu y en nuestras vidas. Eso significa que hay dos fuentes de sabiduría, Dios y el propio hombre, el hombre se enloquece en sus propios razonamientos.

Hay un primer escalón para obtener la sabiduría de Dios ¿cuál es? El temor de Jehová, Proverbios 15:33. Yo nunca lo había mirado así, es decir: la sabiduría aprende del temor de Dios. La primera base para la sabiduría es el temor de Dios. Una persona que no tiene temor de Dios no es una buena consejera. Una persona que no le importa pecar y que lo vean pecando y que no le importa estar por ahí bebiendo y borracha, y con amantes y diciendo groserías delante  de la gente y mostrando su cuerpo, una persona que aborrece a sus padres, que no los respeta, que pelea con los vecinos, que se burla de los demás, a una persona así no se le puede pedir ningún consejo, esa persona no tiene sabiduría, pueda que conozca mucho de algo, pero sin el temor de Dios no tiene sabiduría y a usted no le sirve para que le instruya en la vida.

Hay una acusación contra los pastores cristianos “y ese dónde estudió”. La gente tiene la idea de que el estudio pone a la persona a una altura espiritual mayor. Para mí el estudio es importante, pero el estudio de Jesucristo, la sabiduría que es Dios, lo otro pasará.

Aquí, por ejemplo, tenemos el instituto bíblico y muchos dirán, “pero eso qué, eso no vale de nada, son ahí tres peludos peleando”. Y después el Instituto crece y entonces dirán: “no son nada en mi iglesia nos enseñan doctores de los Estados Unidos”. Todo eso es sabiduría de este mundo, sabiduría carnal, de contención, de pelea.  

4.                  Gracia de Dios
¿Cómo puede el siervo de Dios actuar en la gracia de Dios? Primeramente sabiendo qué es la gracia de Dios. Mire 1 Pedro 5:12. “esta es la verdadera gracia de Dios” ¿Cuál? La que está en el verso 10. Es decir, la gracia de Dios es que Dios mismo llamó, permite el sufrimiento, perfecciona, confirma, corrobora y establece.  

Entonces, un siervo de Dios no podrá tener un buen testimonio de su conciencia sí es él mismo el que pretende imponer cosas a la gente y no Dios. Si la gente hace algo porque está obedeciendo a ese hombre, pero no porque Dios lo está afirmando, entonces ese servidor de Dios, no está en la gracia de Dios y su conciencia no dará un buen testimonio. Un ejemplo clásico es el vestuario, otro será el de hacer préstamos, otro el de la música, y así muchos. Pero sí soy yo mismo el que lo hago no Dios, entonces la gente me obedecerá por un tiempo, pero no será Dios el que esté estableciendo a esa persona, no será por medio del sufrimiento que esa persona llegue a ese punto, sino por medio de una orden humana, esa no es la gracia de Dios. 

Conclusión
De esta manera, con simplicidad, con sinceridad, con sabiduría espiritual y en la gracia de Dios se debe conversar en el mundo. Tanto con creyentes como con no creyentes.