El Dios que no olvida
 
El Dios que no olvida
Isaías 49: 14
 
En Isaías 49: 14 están impresas las palabras de una ciudad que se consideraba desamparada por Dios. En algún momento de su historia los pobladores de la ciudad de Sión decían: “Dios nos ha dejado, Dios nos ha abandonado, Dios se ha olvidado de nosotros”. Encontramos expresiones similares en otros lugares de la Biblia y dichas por importantes personajes, por ejemplo en el Salmo 13: 1, David utiliza una frase parecida, “¿Hasta cuándo, Jehová, me olvidarás, para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?”.
El salmo 44, una preciosa composición musical para que la cantaran los hijos de Coré, empieza recordando, hasta el versículo 8, las buenas obras de Dios con su pueblo, pero desde el versículo 9 hasta el 19 cambia la idea diciendo que Dios los ha desechado aún a pesar de que el pueblo sigue buscándolo. ¿Se ha sentido usted así? Ha sentido que a pesar que sigue buscando de Dios, como que Dios se ha olvidado de usted. En algunos momentos yo me he sentido así. Y mire la forma termina el salmo, versículo 20 al 26. Ellos cantaban en el verso 24 también a manera de pregunta, ¿Por qué escondes tu rostro y te olvidas de nuestra aflicción? 
Lo que quiero mostrarles con estos pasajes son las palabras de estos personajes que expresan, que piensan, a lo mejor que creen, que Dios los ha olvidado.
Cabría la pregunta, ¿cuándo ellos están diciendo estas palabras del Salmo 13, del Salmo 44 y de Isaías 49?
 
No sabemos exactamente el tiempo en el que fue escrito este salmo. Yo pienso que podemos pensar en las largas noches de David cuando huía de Saúl escondido en las montañas, lo pienso por el versículo tres en el que David dice, “Alumbra mis ojos porque no duerma en muerte”. O sea, que no debe dormirse porque sus enemigos lo pueden matar, que debe luchar contra su propio cuerpo que le pide el sueño. La Biblia enseña que el sueño es una bendición, para nuestro cuerpo cansado, para este cuerpo que está contaminado por el pecado, pero sabe qué, si nosotros tuviéramos una vida en Cristo con una ruta definida podríamos hacer el doble de lo que hacemos si no durmiéramos. O ¿usted piensa que vamos a dormir en la gloria? Yo pienso que no, mire Revelación 7: 14-15. Por eso allí, en medio de la noche y de las desérticas tierras de Palestina, nuestro amigo David, (tipo de Cristo) deambula en la noche, escondido entre rocas pidiéndole a Dios que no lo deje dormir, que alumbre sus ojos porque el sueño es la muerte.
Si nosotros miramos 1 Samuel 19: 10-19, vemos como David huyó durante una noche perseguido por los hombres de Saúl. Yo me lo imagino allí escapando, sin armas huyendo, corriendo y pidiéndole a Dios que no lo dejara dormir el sueño de la muerte. Y entonces me imagino a David allí escapando buscando a Samuel y diciendo en esa huída, ¿Jehová hasta cuándo me olvidarás? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?
Eso por el lado del Salmo 13, miremos ahora el salmo 44. Las palabras del versículo 16 de éste recuerdan la voz de uno que vituperó, que blasfemó de los hijos de Dios y de Dios mismo. En Isaías 37: 21 al 23 se nos habla de un blasfemo, de uno que injurió a Dios. Por eso se cree que este salmo fue compuesto para que lo cantaran los hijos de Coré en el tiempo de vida del profeta Isaías en los días del rey Ezequías en el tiempo en que Sanaquerid rey de Asiria invadía Judá. Esa historia la encontramos en dos lugares de la Biblia, pero con mayor detalle en 2 Reyes 18: 13. Es una historia muy triste porque está retando al mismo Dios. Al parecer allí fue donde los hijos de Coré cantaron este salmo 44, diciendo a Dios que él se había olvidado de ellos.
 
Y yo puedo pensar en Ezequías después de esas palabras de Rabsaces dice la Biblia que rompió sus vestidos y se cubrió de saco y entonces buscaba de Dios y le decía, Señor ¿Hasta cuándo nos tendrás abandonados? ¿Hasta cuándo cambiarán las cosas? Todo sería más sencillo si tú nos dieras la victoria, entonces nosotros buscaríamos de ti sin necesidad de estas luchas que tenemos, ¿Señor hasta cuando te olvidarás de nosotros? Esas, bien pueden ser palabras que digamos nosotros en el día de hoy, Señor, porque te has olvidado de nosotros, nuestro cuerpo desea algunas cosas, pero parece que tenemos que pasar por otras para obtener las que queremos, pero no queremos pasar Señor, no queremos pagar el precio ni queremos tener que enfrentarnos a Saúl o a Senaquerid o a Rabsaces. Yo soy débil, yo no tengo riquezas, ni tengo fuerza, la única esperanza que me queda es usted mi Señor, pero parece que usted se ha olvidado y los fuertes no me dejan hacer lo que deseo, lo que quiero, entonces Señor, ¿cómo me ayudarás? O debo dejar que todo se acabe, que todo pase. Yo me imagino a Ezequías allí, en el templo de Jehová llorando.
 
Oh, y yo me imagino a una hermana, a una hermana huyendo como David, en esas noches de tristeza, de angustia, porque no puede más, no puede más con sus pensamientos, como dice David con las preguntas de su alma, con la ansiedad de su corazón. Y yo me imagino a esa hermana, puede ser una nueva hermana o una antigua hermana, allí en esas noches de dolor de tristeza porque ve como sus dolores aumentan y se pregunta y le pregunta a Dios, “oh Dios, te has olvidado de nosotros” Y yo me imagino a esa hermano aquí en la iglesia, en la casa de Dios, como Ezequías, suplicando, llorando, expresándole al Señor, Dios mío, porque estas cosas, porque el enemigo está ganando la batalla, ya no tengo fuerzas mi Señor, no tengo fuerzas para combatir al enemigo, no tengo ejército diría Ezequías, no tengo dinero diría esa hermana que me imagino, y ella diciendo Señor ¿se ha olvidado de nosotros? ¿Se ha olvidado de mi familia? ¿Se ha olvidado de mis hijos? 
Finalmente hermanos, cuando miramos el texto con el que empezamos, Isaías 49: 14, notamos que la que habla es la ciudad, ya no un individuo, como David, o un grupo de alabanza, como los hijos de Coré. LA que habla es la ciudad, es una figura antropomorfa, para indicar que es un sentimiento generalizado, le dice a Dios, ¿por qué Señor, te olvidaste de nosotros, porque nos abandonaste? Aquí posiblemente la Biblia está hablando de la cautividad en Babilonia. Isaías no vivió la cautividad en Babilonia pero era un profeta, él sabía que ocurriría. Uno de los pasajes más nostálgicos que recuerdo de este asunto de la “cautividad babilónica” está en el salmo 137, de los versos 1 al 4, mire como dice, “Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos: también llorábamos acordándonos de Sión (Sión siente que Jehová la ha olvidado). Sobre los sauces que están en medio de ella (de Babilonia) colgábamos nuestras arpas. Cuando nos pedía allí, lo que nos cautivaron, las palabras de la canción, colgadas nuestras arpas de alegría: Cantadnos de las canciones de Sión. ¿Cómo cantaremos canción de Jehová en tierra de extraños?”.
 
Y en verdad hermanos, es verdad, ellos estaban cautivos, ellos estaban allí porque, definitivamente el hombre en su naturaleza de pecado, desobedece a Dios y si desobedecemos a Dios, él nos tiene que someter a ciertas pautas que nos ayudaran a fortalecer nuestro carácter. Y la verdad de este asunto es que estaban cautivos, la verdad es que estaban esclavos, es que los habían sacado de sus tierras, esa es la verdad. Y por eso, ellos pensaban que Dios los había olvidado. ¿Cómo cantaremos canción de Jehová en tierra de extraños? Amén.
 
¿Cómo cantaremos la canción de Jehová en tierra de extraños?
¿Cómo cantaremos la canción de Jehová en esta cautividad?
¿Cómo cantaremos canción de Jehová si no tenemos una tierra propia?
¿Cómo cantaremos canción de Jehová si no tenemos comida propia?
¿Cómo cantaremos canción de Jehová si no tenemos forma de progresar?
¿Cómo cantaremos canción de Jehová si no vemos futuro para nuestros hijos?
¿Cómo cantaremos canción de Jehová si no podemos amar como deberíamos amar porque en la cautividad amas al que necesitas amar y no al que quieres amar?
¿Cómo cantaremos canción de Jehová si no tenemos para mercar mañana?
¿Cómo cantaremos canción de Jehová si nuestros padres no nos entienden?
¿Cómo cantaremos canción de Jehová si nuestros hijos nos odian?
¿Cómo cantaremos canción de Jehová si nuestro hogar está destruido?
¿Cómo cantaremos canción de Jehová si el pecado nos gana cada día?
¿Cómo cantaremos canción de Jehová si nuestros sueños se han acabado, porque una cautividad de 70 años acaba con el sueño de cualquiera?
 
Eso era verdad mi hermano y eso es verdad todavía, pero le olvidó una cosa a Sión, a Sión se le olvidó que Jehová no los había olvidado. Mire el verso 15 de Isaías 49, “¿Olvidarse ha la mujer de lo que parió?” Si será, será que una mujer se puede olvidar de lo que dio a luz. Díganme ustedes hermanas, ¿ustedes se podrán olvidar de sus hijos?, yo pienso que no. Incluso, veo el esfuerzo de muchas de ustedes por sus hijos, no saben cuánto me duele ver que han dejado atrás sus propios sueños por luchar por sus hijos, no entienden lo que su pastor siente al pensar en ustedes mujeres, y por eso les quiero ayudar y las quiero apoyar, porque no quiero que nuestros niños que vienen a la iglesia salgan invertidos o depresivos o histéricos, porque yo no tuve un padre y sé lo que eso significa. Pero sabe una cosa, Dios si cree, Dios si cree que ustedes se pueden olvidar de sus hijos. Dios cree que ustedes pueden perder la compasión por sus hijos, Dios sabe que ustedes pueden dejar de estimar a sus hijos. Que el ser humano es tal, que simplemente deja de compadecerse de sus niños, ¿no ha visto usted mujeres así? Yo he hablado con algunas que prefieren tener un hombre a tener hijos.
 
Pero mire lo que dice Dios, aunque estas se olviden, yo no me olvidaré.
Hoy podemos estar en Babilonia, podemos estar en la debilidad de David en esa noche, huyendo de los peligros, de alguien que nos quiere hacer daño, huyendo de alguien que nos quiere atacar o quiere destruir nuestro hogar; o podemos estar como Ezequías, temerosos, temerosos porque vemos que Dios no actúa, que el enemigo gana terreno, que ya la destrucción está en nuestras narices, que no hay por donde salir, para donde correr o que ya estamos cansados de correr; o a lo mejor estamos como Sión, con nuestras arpas colgadas, con nuestras canciones guardadas sin gozo porque no vemos por donde pueda haber gozo, pero sabe qué, sepa que Dios no se ha olvidado de usted, sepa que Dios no se ha olvidado de usted, sepa que Dios todavía tiene compasión, que Dios como a David, le dará un Samuel que le ayude, que Dios como a Ezequías le dará otros quince años de vida y hará que los enemigos caigan a su alrededor, que Dios como a Sión le dará la liberación y le devolverá su tierra o aún le hará prosperar en tierra ajena, crea eso, crea eso mi hermano, crea que Dios está allí.
 
Si usted lo cree entonces yo entiendo que mi mensaje dará su fruto. Oremos.