¿Quién es el siervo fiel y prudente?
 

¿Quién es el siervo fiel y prudente?

Por Fabio Carballo

“Velad pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Esto empero sabed, que si el padre de familias supiese a cuál vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensáis. ¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual su Señor puso sobre su familia, para que les dé alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su Señor viniere, le hallare haciendo así. De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondrá. Mas si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor se tarda de venir; Y comenzare a herir sus compañeros, y aun a comer y beber con los borrachos: Vendrá el Señor de aquel siervo el día que él no espera, y a la hora que él no sabe, Y le apartará, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro, y el crujir de dientes”.

 

Mateo 24:42-51 

 

 

Quiero compartirles algunas de mis reflexiones sobre el siervo fiel y prudente.

Por la forma como está planteada la parábola, el siervo fiel y prudente puede ser cualquier cristiano y no una organización especial. Los Testigos de Jehová dicen que el esclavo  fiel y “discreto” es una clase especial que está representada por el Cuerpo Gobernante en Nueva York. Sin embargo, cuando el verso 44 dice “por tanto vosotros está apercibidos”, indica que el siervo puede referirse a cada cristiano en particular y no a una organización o a algún tipo de clase o de cristianos “especiales”. Cada uno de nosotros puede ser ese siervo fiel y prudente.

Cuando hablamos de siervo, debemos recordar que todos nosotros desde que recibimos a Cristo como Salvador somos siervos de Dios. Romanos 6:22 dice, “Más ahora librados del pecado, y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santidad y por fin la vida eterna”. Nosotros somos siervos de Dios, esclavos de Dios. El primer gentil convertido, la primera persona no judía convertida fue un siervo, un funcionario etíope. Nosotros le decimos a Dios “Señor no me gusta esta iglesia, me gusta más esta otra”, “Señor no me gusta esta versión de la Biblia, prefiero esta”, “Dios mío, no me gusta el pastor que me diste, voy a ir a buscar el consejo de otro”. Dios nos permite hacer esas cosas, pero creo en cuando hacemos eso dejamos a un lado nuestro papel de siervo y nos volvemos amos del Señor. Usamos la libertad que tenemos en Cristo para decirle al Señor lo que creemos que nos conviene y dejamos de ser sus siervos.

Pensemos que somos siervos. ¿Qué significa ser un siervo? Significa que deberíamos de estar listos a obedecer lo que nos diga nuestro amo. No deberíamos de vestir como nosotros queremos, deberíamos vestir como nos dice el Señor, no deberíamos hablar las palabras que queremos hablar, sino las que nuestro amo quiere que hablemos, no deberíamos comportarnos con dueños de las ovejas del Señor, sino como colaboradores de Dios en su obra. Creo que es muy importante entender nuestro papel de siervos, eso falta mucho en la iglesia. La gente cree que un siervo de Dios es una persona más importante que los demás, pero no, todos somos siervos. Todos servimos a Dios y el mayor entre nosotros será el menor.

Podemos ser siervos fieles o infieles. La fidelidad es la observancia de la fe que alguien debe a otra persona. O sea, uno es fiel si guarda los votos que ha prometido a otra persona (como en un matrimonio). Cuando uno guarda la palabra que ha prometido al Señor, es un siervo fiel. Luego, el Señor le pondrá sobre sus cosas. Cada rato nosotros le prometemos cosas al Señor, dejar de hacer tal cosa, cambiar nuestro temperamento, empezar a apoyar las misiones, diezmar con fidelidad, dejar de visitar ciertos lugares. Bueno muchas cosas son las que le prometemos al Señor, por muchas cosas que le hemos dicho a nuestro Dios de seguro nos sentiremos avergonzados porque no lo hacemos, siendo así, no somos siervos fieles. Tenemos un grado de fidelidad muy bajo y tomamos las cosas con Dios como tomamos las cosas con los amigos. Si leemos detenidamente el versículo 45, es al siervo fiel al que el Señor pone sobre su familia.

Ahora piense en su fidelidad con Dios, ¿cómo está su fidelidad con Dios? ¿Cuántas de las cosas que le ha dicho que va a empezar a hacer está haciendo? ¿Cuántas de las cosas que le dijo que va a dejar de hacer ya ha dejado de hacer? Nuevamente le digo, según el verso 45, es al siervo fiel al que el padre de familias deja sobre su familia, el no va a poner sobre su familia a cualquiera que la deje tirada. Él quiere personas fieles, personas responsables, personas que cuiden a su familia. Desde esta parábola es totalmente inconcebible que un pastor se enriquezca con la lana de las ovejas. Es totalmente extraño a la Biblia, pues él es un siervo de la familia, y aunque su Señor le dejó encargado de la familia, él no es el rey de esa casa, es el servidor de esa casa. 

Aquí la parábola es la de un padre de familia que se fue y dejó a su siervo fiel encargado de su familia. La ilustración nos muestra que Dios se fue y que nos ha dejado a nosotros encargados de su familia. Usted dirá, “eso es para los pastores”. De seguro tiene que ver con los pastores, pero ¿por qué no también con todos los creyentes como siervos de Dios?

Ahora quiero pasar al tema de la familia, ¿cuál es la familia de Dios? Mire Efesios 2:19, “Así que ya no sois forasteros y extranjeros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios”. Aquellos que hemos sido reconciliados por la cruz de Cristo con Dios, somos ahora miembros de la familia de Dios. Usted y yo pertenecemos a esa familia. Y cada uno de nosotros hacemos parte de dicha familia. Cada uno de nosotros tenemos un deber con esa familia, cada uno de nosotros tenemos un don que compartir con la familia de Dios y debemos hacerlo según la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Leamos Romanos 1:11-12, “Porque deseo en gran manera veros, para repartir con vosotros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; es a saber, para ser juntamente consolado con vosotros por la mutua fe, la vuestra y juntamente la mía”. El siervo fiel y prudente es aquel al cual su Señor pone sobre su familia mientras él viene. Podemos ser cada uno de nosotros, pero el hecho de que podamos repartir con nuestros hermanos algún don, tiene que ver con el asunto de nuestra fidelidad al Señor. Así, si usted no es fiel al Señor en el don que Él le dio, poco puede repartir a otros, él Señor no lo pondrá sobre nadie de su familia.

Y aquí puedo ir a la otra característica del siervo, su prudencia. Al siervo que le es fiel a Dios, Dios le pone sobre su familia, pero al siervo que es fiel y prudente, Dios le pone sobre su familia para que le dé alimento a tiempo, Mateo 24:45, esto es, le pone sobre sus bienes. La palabra clave aquí para la prudencia es “a tiempo”. Un siervo puede dar alimento a destiempo, en el momento no indicado. La gente en la obra de Dios tiene diferentes necesidades que debemos cubrir en el tiempo indicado. El siervo prudente reconoce ciertas cosas en la familia de Dios que necesita resolver a tiempo. Algunas veces la iglesia necesita una persona dispuesta para hacer algo, y cuando esa persona hace lo que se le pide que haga, es un refrigerio para su comunidad. Algunos necesitan una palabra de aliento y cuando esa palabra se da en el tiempo indicado es un bálsamo para quien la recibe; la iglesia necesita una canción en especial, los jóvenes un consejo sabio, los pastores un apoyo oportuno, las mujeres una atención. Cada uno de nosotros tenemos un don específico y no podemos despreciarlo ni descuidarlo, pues ese don a su tiempo hace que nuestro Señor nos diga, bueno, estos hermanos no sólo son fieles, también son prudentes, hacen las cosas a tiempo. Dice un dicho, “la prudencia que hace verdaderos sabios”, y yo creo que es porque no habla ni antes ni después del tiempo que tiene que hablar.

Cada uno de nosotros debemos pensar cuál es nuestra prudencia, no sólo para dejar de actuar, sino para actuar al tiempo oportuno. Es tan imprudente servir el almuerzo a las 10:00 a.m. como a las 3:00 p.m. Hay un tiempo para todo, el tiempo prudente.

Ahora mire el verso 46 de Mateo 25, “Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su Señor viniere, le hallare haciendo así”. ¡Qué bueno que nuestro Señor llegara en este momento y nos hallara sirviendo! Sirviendo a nuestros hermanos en la fe, a nuestra iglesia, a nuestros hijos, compartiendo el mensaje con los no creyentes, buscando estudios para dar a la congregación, arreglando las sillas, limpiando el piso, cantando en el coro, trayendo gente nueva, haciendo el café, compartiendo con los jóvenes. Trabajando en la obra de Dios, mire lo que dice el Señor, “sobre todos sus bienes le pondrá.

La cosa parece que estuviera avanzando. Es decir, uno empieza a hacer bien y viene el Señor y nota que has sido fiel y prudente, entonces te deja encargado otra cosa y se va. Luego vuelve, y nota que las cosas siguen bien, que sus negocios van bien y te deja en otras cosas y así y al final sobre todos sus bienes.

Puede usted entender entonces el progreso del peregrino cristiano. Puede ver como Dios le va dejando administrar sus bienes. Lemos 1 Corintios 4:1-2, “Así nos tenga el hombre como a ministros de Dios. Empero, se requiere que en los dispensadores, que el hombre sea hallado fiel”. La palabra ministro en este texto quiere decir siervo. Un ministro es un servidor. El dispensador es uno que distribuye. Dios tiene el propósito de ponernos a distribuir sus bienes y sus misterios. Cuando servimos en la obra de Dios al mismo tiempo estamos administrando las cosas de Dios y Dios nos va encargando de más y más cosas. Es una cadena. Este pasaje (1 Corintios 4:1-2) corrobora el de Mateo 24, pues es necesaria la fidelidad para poder distribuir bien lo de Dios.

Entendamos pues que somos siervos de Dios y como siervos debemos ser fieles y prudentes para adquirir las bendiciones de los cielos aquí en la tierra, bendiciones que son temporales, pero que nos darán una mejor calidad de vida en este mundo.

La última cualidad del siervo es la paciencia. Note el versículo 48, “Mas si aquel siervo malo dijere en su corazón mi Señor tarda en venir”. El siervo malo es aquel que habiéndosele entregado unos bienes para administrar, por su impaciencia esperando las nuevas recompensas empieza a malgastar lo que se le ha entregado. Cae en la tentación de malgastar la fortuna de su Amo.

Piense en un negocio, en un restaurante. A usted lo contratan en un restaurante, llega temprano, sale a la hora indicada, atiende amablemente a la gente, es responsable. Entonces su jefe le pone otro cargo más alto, con más responsabilidades y de mayor administración, usted sigue fiel a su trabajo. Digamos que después de un viaje, su jefe viene y nota su encomiable labor; luego, le pone más responsabilidades. Pero usted entonces empieza, no a distribuir, sino a malgastar los bienes de su jefe. Usted dice, “este tipo viaja mucho y al fin y al cabo esto no es mío”. Un amo humano puede que no note, puede ser engañado y puede engañar, pero en Dios está la justicia de los siglos y es imposible que engañemos a Dios. Dios honrará lo justo, Dios honrara poniendo sobre sus bienes al siervo fiel, prudente y paciente.

Resulta mi hermano y mi hermana que Dios ya le ha puesto un trabajo en la obra y es cosa suya el asunto de la fidelidad, el asunto de la prudencia, el asunto de la paciencia. Esos cuatro principios (siervo-fiel-prudente-paciente), serán los que cumpliéndolos nos den más y más bienes de nuestro Señor.

Oremos.

 





Comentarios hacia esta página:
Comentado por RENY ESCALONA, 23-11-2015, 04:28 (UTC):
DIOS TE CONTINUÉ USANDO, MUY BUENA LAS REFLEXIONES.

Comentado por mesner, 21-11-2012, 22:17 (UTC):
Dios nos bendiga y seamos siervos fieles y prudentes, para dar el alimento a tiempo el mensaje q en este ultimo tiempo el pueblo necesita. ya q estamos en los últimos dis el mensaje para esta hora es la cena q esta compuesta de pan y vino, como dijo Jesus el q come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna,como comemos de su cuerpo? aceptándole como salvador personal creyendo q perdona nuestros pecados y q estamos completos en el,su carne es el pan o su justicia o su vida de perfecta obediencia en esta tierra para ser aceptados nuestro nombre en el libro de la vida, el vino es su sangre para el perdón de pecados, este mensaje o alimento es lo q hemos de dar como siervos de Dios la justicia y la sangre de cristo,son los unicos medios para pasar nuestro juicio aprobados y obtener la vida eterna. mesnerjose_21_@hotmail.com



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