¿Para qué salí del vientre?
 

Agosto, 2010.

¿Para qué salí del vientre?

 

 “¿Para qué salí del vientre?

¿Para ver trabajo y dolor y que mis días se gastasen en vergüenza?

Jeremías 20: 18

La vida del profeta Jeremías es una vida cargada de dificultades. Dios le llama al ministerio en un tiempo muy duro para predicar. El pueblo de Judá acaba de pasar por el avivamiento de Josías y está próximo a caer cautivo por el reino de Babilonia. Jeremías predica a su gente en un tiempo de decadencia moral, política y económica, no en el momento en que están saliendo de sus problemas, sino en el momento en que están entrando a las dificultades.

Jeremías fue llamado al ministerio profético siendo muy joven, Dios extendió su mano y le tocó la boca para que predicara al pueblo, capítulo 1:5-9. Su trabajo duró aproximadamente 41 años, predicó bajo los reinados de Josías, Joacáz, Joacím, Joaquín y Sedecías. Durante el reinado de Joacím Jeremías le dijo a Baruc, un amigo suyo, que fuera al templo y leyera las palabras de su profecía al rey, éste cortó el rollo del libro del profeta y lo quemó, entonces, Dios le dijo que lo volviera a escribir con algunas añadiduras, Jeremías 36:27-28. El profeta también había sido puesto en el calabozo por mandato del sacerdote Fasur, gobernador del templo, Jeremías 20:1-2. Dios le había dicho a Jeremías que anunciara la victoria de los caldeos y la cautividad de Judá, esto lo aprovecharon sus contradictores para decir que sus palabras desanimaban al pueblo y que él era algo así como un espía. Fue entonces acusado de desertor y de pasarse a los caldeos, Jeremías 37:11-15. Los príncipes lo echaron en una mazmorra que tenía el fondo lleno de lodo para que muriera allí, Jeremías 38:1-6. A Jeremías, aunque parezca sorprendente, un eunuco etíope (un negro que entendió que era una injustica lo que hacían con el profeta y que nos recuerda al eunuco etíope de Actos) lo sacó de ese pozo y se le permitió estar en el patio de la guarda. Fue allí cuando el ejército de Babilonia tomó Jerusalén. Nabucodonosor, el rey de Babilonia, dio un buen trato a Jeremías, Jeremías 40: 4. Los capítulos 42 y 43 muestran como un grupo de judíos escaparon a Egipto a pesar de las advertencias de Jeremías. En Egipto Jeremías profetiza contra la estadía en ese lugar, muere en este país, según la tradición, aserrado.   

En medio de esta vida tan agitada y tan dura, la pregunta que Jeremías hizo me parece una pregunta pertinente ¿Para qué salí del vientre? Cuando yo pienso en Jeremías pienso que no he sufrido nada por mi fe, pienso que soy una persona muy acomodada a este mundo moderno y que no tengo todo el carácter que tenía este profeta. Pero Jeremías no sólo le hizo esta pregunta a Dios, él cuestionó otras acciones del Señor, Jeremías preguntó a Dios el porqué de la prosperidad de los malos y de la angustia del justo, Jeremías 12:1-3. Así mismo, le cuestionó a Jehová sobre su situación de dolor, Jeremías 15:15-18. ¿Si él fue un profeta que no se enorgulleció de su ministerio, porque es tan duro su trabajo? Jeremías le dice al Señor que él no habló por hablar, si él profetizó el mal sobre el pueblo no fue porque quiso hacerlo, fue porque Dios se lo dijo, Jeremías 17:15-17. Jeremías le pregunta a Dios si él da mal por bien, si por él estar haciendo el bien, predicando lo bueno, le llega lo malo, Jeremías 18:20.

Con todas estas preguntas de Jeremías, con todos estos cuestionamientos hacia Dios, podemos, en verdad, entender él por qué este profeta se pregunta sobre su nacimiento. Él hubiera preferido no salir del vientre y yo le entiendo.

La primera pregunta que leímos de Jeremías ¿Por qué salí del vientre? Es una cuestión que en la actualidad se sigue haciendo por millones de personas de diferentes maneras. La gente suele preguntarse ¿Para qué nací? ¿Para qué vine a este mundo? ¿Cuál es mi misión en la tierra? ¿Hacia dónde debe ir mi vida? Esas son diferentes formas modernas de la misma pregunta ¿Para qué salí del vientre? Yo pienso que usted se ha preguntado eso ¿Para qué estoy en aquí? Cuando usted sabe que su carnalidad no le satisface, que su religión no le llena, que sus paseos no le dan la paz, que sus amores no son suficientes, que su vida es un desastre, entonces se pregunta ¿Para qué nací?

Algunas veces yo me he hecho esa pregunta, pero le pido a Dios que me dé la respuesta y creo, de todo corazón, que el único que tiene la respuesta es Dios mismo, el salmo 86:7 dice, “En el día de mi angustia te llamaré porque me respondes”. Dios ya le había contestado a Jeremías esa pregunta, pero a lo mejor, en tiempos difíciles uno olvida las respuestas del Señor. Volvamos al capítulo 1 y leamos los versos del 5 al 10. Dios llamó a Jeremías, para arrancar, para destruir, para echar a perder, para derribar, para edificar y para plantar. No estoy seguro si esto tiene un orden, yo simplemente, en este mensaje, lo divido en dos partes, Dios llamó a Jeremías para destruir y para restaurar, para dañar lo incorrecto y para poner lo correcto.

Un versículo cruz a 1:10 es 31:28, leamos desde el 27, “He aquí que vienen días, dijo Jehová, y sembraré la casa de Israel, y la casa de Judá de simiente de hombre, y de simiente  de animal. Y será que como tuve cuidado de ellos para arrancar, y derribar, y trastornar, y perder, y afligir; así tendré cuidado de ellos para edificar, y plantar, dijo Jehová”. Entonces, la misión de Jeremías traspasaba su propia persona. Jeremías no había salido del vientre de su madre para darse gusto, él había salido del vientre de su madre para hacer una obra en otras personas, para ayudar a otras personas, su trabajo trascendía su propio ser, él no iba a destruir ni a construir sobre sí mismo, sino sobre otros.

 

Él no tenía riquezas, pero conocía que era lo mejor para otras personas. Usted no está aquí en la tierra para darse gusto a usted mismo, la Biblia que eso es una añadidura, Mateo 6: 33. Y yo le puedo decir la razón por la que usted no está en esta tierra para darse gusto a usted mismo: ¡porque usted nunca se va a dar todo el gusto que quiere! Es más bienaventurado dar que recibir dijo nuestro Señor Jesucristo, y no sólo dar dinero, dar amor, dar esperanza, ayudar a otros a seguir la voluntad de Dios es sus vidas, impulsar a otros en el plan que Dios tiene para ellos.  

 

Yo quiero decirle que la labor de la iglesia, del predicador, de los hermanos aquí en la congregación, de la hermanas, es ayudarle en su vida, es hacer que su vida siga los lineamientos de la Palabra de Dios. La labor de todos nosotros es ayudar a que la iglesia pueda seguir con su misión. Tenemos que destruir argumentos religiosos, a lo mejor sacar ciertas verdades a la luz, tenemos que derribar muros de incredulidad, tenemos que acabar con las formas en que el enemigo pretende dañarnos ¿para qué? para edificar y plantar lo que es correcto, lo que enseña la Biblia. El mensaje de sólo Biblia no es muy aceptado, pero es el mensaje de Dios.

 

El pastor de la pentecostal me decía en estos días “¿no ten han trasladado de aquí?” Y yo le dije ¿Por qué? porque me van a trasladar, eso no es Bíblico, si Dios quiere me voy, si esa es la voluntad de Dios. El pastor de la cuadrangular le preguntó a Wilfredo ¿Quién es la autoridad sobre ese torneo de futbol? ¡Quién dijo que un pastor es la autoridad sobre un torneo de futbol, eso no es de la Biblia! Los Testigos de Jehová me dijeron, “Cristo vino en 1914” yo les dije ¿Dónde está eso en la Biblia? Los adventistas me dijeron uno se salva guardando el sábado, yo les dije, La Biblia dice que el que cree en Cristo es salvo. El hermano Luís Fernando le dijo a un señor que en el día de hoy no hay apóstoles y el señor se paró y se fue, pero así es. Una mujer me dijo que ella sentía amor por tal persona, yo le comuniqué que el amor se siente y se reflexiona, eso lo muestra la Biblia.

 

Dios nos puso en general con el mismo propósito del profeta Jeremías, para arrancar, para destruir, para echar a perder, para derribar, para edificar y plantar. Usted me dirá, bueno eso fue sólo a Jeremías, pero mi hermano el evangelio, la palabra del evangelio y la palabra de Dios tiene todos esos propósitos y nosotros somos anunciadores de todos esos propósitos y de ir a todas las naciones y pueblos a dar ese mensaje. Ahora con la página de Internet estamos llegando a muchos lugares y muchos están leyendo los mensajes y algunos les gusta a otros no, pero ¿qué hacemos? Debemos seguir derribando, destruyendo, echando a perder, arrancando de la mente de la gente miles de ideas religiosas y falsas. Al mismo tiempo estamos sembrando, al mismo tiempo estamos edificando, una cosa no quita la otra.

 

Algunos de ustedes que están hoy aquí me han dicho, a mí no me habían enseñado esas cosas en la iglesia en la que estaba, y nos tocó en esta iglesia empezar a destruir y derribar todos los argumentos que tenías, pero también te estamos plantando la palabra correcta, y mientras plantamos la verdadera palabra, no la filosofía pentecostal o bautista, estamos derribando otras ideas vanas. Qué nos respondan los que dicen que esta no es una sana doctrina ¿dónde habla la Biblia de caer muertos por el Espíritu?  ¿Dónde dice la Biblia que el pastor es el jefe de las ovejas? ¿Dónde menciona la Escritura el asunto de la prosperidad financiera?

No podemos desmayar mis amados hermanos, debemos hablarle a todos nuestros amigos, sean o no de una iglesia, vayan o no a una iglesia, debemos mostrar el mensaje correcto de la Palabra de Dios, debemos abrir los ojos de los ciegos, debemos enseñar a la gente a vivir una vida cristiana en fe apegada al Libro de Dios y no a las fantasías de pastores que profetizan según el deseo de su corazón, debemos de hablar sin temor, así sintamos que estamos en momentos de dolor, en momentos de desánimo, pero la Biblia dice que a su tiempo segaremos sino desmayamos.

Oremos.