¿Debe renunciar la fiscal?
 

30 de enero de 2012

¿Debe renunciar la fiscal?


Por Fabio Carballo

Cuando escuché que Vivianne Morales había sido elegida por la Corte Suprema de Justicia como nueva Fiscal General de la Nación sentí cierto alivio. Recuerdo a mi primer pastor haciendo campaña por la actual fiscal para un cargo de elección popular a principios de los años noventa, yo apenas estaba saliendo del catolicismo. No me parecía muy conveniente que en una iglesia evangélica, donde iba a escuchar la Palabra de Dios, se hiciera política de manera tan abierta, no obstante me alegraba que existieran personas que como ella mostraban sin tapujos su fe protestante.

Recuerdo vagamente la defensa que Vivianne Morales hacía del presidente Ernesto Samper, un hombre acorralado por las críticas frente al ingreso de millones de dólares a su campaña por parte del cartel de Cali. Entiendo que Morales fue una de las mayores defensoras del presidente y que gracias a ella muchos de los políticos implicados en tal escándalo saltaron ese lago sin hundirse en el intento. Personalmente no tenía mucho afecto por el presidente Samper, bien sabía de su allegamiento a un grupo de pastores en Bogotá, pero veía que el país no avanzaba en nada mientras que Samper se había dedicado a defenderse de unas acusaciones sumamente serias y bien sustentadas. Oraba por mi gobierno, pero le pedía a Dios que cambiara pronto.

Después me enteré que Morales se había divorciado del pastor Luis Alfonso Gutiérrez, del segundo matrimonio de ésta con Carlos Alonso Lucio, de la separación de ambos, de la pérdida de su ojo derecho, de su nominación y elección como fiscal y finalmente de su tercer matrimonio (segundo con Lucio). Definitivamente, una vida en medio de muchas emociones. Empero, han sido los sucesos acaecidos después de la elección de Morales como fiscal, los que me han quitado la paz que sentí cuando escuché que ella había sido la elegida.

¿Y quién soy yo para tener paz o perturbación por el desempeño de la Fiscal General de la Nación? Bueno, soy un ciudadano colombiano y soy un hermano en la fe de esa mujer. Por ambas razones estoy en la obligación de orar por ella, pedir a Dios que su trabajo en la fiscalía sea para el bienestar del país. ¿De dónde viene mi malestar?

En primer lugar, la vida de la fiscal siempre ha estado en la boca de la opinión pública del país y la vida de su esposo mucho más. Cuando un periodista le preguntó a Morales si continuaba la relación con el señor Carlos Alonso Lucio ella contestó indignada diciendo que esa le parecía una pregunta machista, que a ningún hombre que tenía puestos de poder en el gobierno le preguntaban por su esposa. La respuesta fue muy acertada para el momento, tanto que por algunos días la cosa se quedó en silencio, al fin y al cabo, es la primera mujer en llegar a ese puesto.
 
A mí, un cristiano del montón, la pregunta me sonó de lo más normal. Ella no estaba teniendo una relación con “Pepito Pérez” o cualquier señor desconocido en el país. Su vida sentimental ha estado marcada desde hace más de diez años por su relación sentimental con Carlos Alonso Lucio, un ex guerrillero del M-19, asesor de los paramilitares, conocido de los capos del Cartel de Cali, vinculado con el ELN y, para completar, estrecha y románticamente cercano a Lorena Suárez, secretaria de los famosos primos Nule, causantes directos de la tragedia vial de Bogotá. ¿Por qué enojarse, entonces, cuando le preguntan por su esposo? El periodista tenía razón en indagarle, cualquiera lo hubiera hecho. Entiendo que el mismo presidente Santos le preguntó si ella estaba casada con Carlos Alonso Lucio antes de nominarla para ser fiscal. ¿Será que cuando el presidente Santos averiguó de Vivianne si estaba casada con Lucio, ella le dijo que era un machista y que se negaba a contestar esa pregunta? No lo creo. 

Hace poco nuestra fiscal volvió a argumentar que el machismo está en su contra en una entrevista que le concedió a Ángela Patricia Janiot de CNN. La fiscal quiere ser la esposa de Lucio pero que nadie le pregunte sobre su matrimonio o sobre su marido. ¡Qué cosa tan rara! En la Biblia uno encuentra que a muchas mujeres no las identificaban por sus nombres, sino por sus maridos, la mujer de Lot, la mujer de Felipe, la mujer de Chuza, etc. De seguro los que las nombraron conocían más de sus maridos que de ellas. Y en Colombia mucha gente conoce tanto de Carlos Alonso Lucio como de Vivianne Morales.

El otro argumento de la fiscal para defenderse de las acusaciones es el más anecdótico, por decir lo menos. Dice que en la fiscalía es ella la que toma las decisiones, que Lucio no tiene nada que ver. El pastor Darío Silva Silva, quien ha casado a Lucio y a Morales en las dos ocasiones, dijo en una entrevista al El Espectador: “El que piense que Lucio pueda influir de alguna manera en una decisión de Vivianne Morales no la conoce. Ahí sí puedo meter las manos al fuego. Esa mujer es vertical, con principios y valores, transparente e insobornable, y no va a hacer nada que contradiga la ley ni que contradiga a Dios. No es posible”.  Con todo el respeto por el pastor Silva, lo que es imposible, según las Escrituras, es que el esposo no pueda influir en su esposa. Génesis 3:16 dice, “A la mujer dijo: Multiplicando multiplicaré tus dolores, y tus preñeces: con dolor parirás los hijos, y a tu marido será tu deseo, y él se enseñoreará de ti”.

¡Todo lo contrario pastor Silva! ¡Todo lo contrario señora fiscal! El hombre influencia a su mujer y la mujer influencia a su marido. ¿Por qué será que tantas mujeres maduras que tienen su situación económica resuelta prefieren quedarse solas? De seguro porque no quieren que un hombre venga a imponer sus deseos. Es más, el Nuevo Testamento refuerza esta idea al corroborar que los esposos no son ya dos sino una sola carne. Creo que es un periodista quien dice, en tono irónico, que la Fiscal General de la Nación es la única mujer que no recibe influencia del hombre con el que se acuesta todas las noches. Y aunque por amor de patria y por afinidad espiritual quisiera que tal periodista estuviera equivocado en su ironía, tal sarcasmo es consecuente con las Escrituras.

Allende a esto, es conveniente recordar Efesios 5:22-24, “Las casadas sean sujetas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia y él es el salvador del cuerpo. Como pues la iglesia es sujeta a Cristo, así también las casadas lo sean a sus propios maridos en todo”. Difícil imaginar una iglesia no sujeta a Cristo. ¿Se imagina usted? que los miembros de cualquier iglesia digan: “Sí, Cristo es nuestro esposo, pero las decisiones que tomamos en nuestras reuniones son independientes de lo que diga Cristo”. ¡Eso no puede existir! Por lo que dicen los columnistas y periodistas, Carlos Alonso Lucio predica en la iglesia (yo no sé si es pastor o no, Darío Silva dice que es un chisme, pero Vivianne Morales no se lo niega a Janiot); entonces, él le predica a su esposa, y uno va a una predicación a aprender, a dejarse influenciar por la palabra de Dios, y bien la persona que da dicha palabra puede ser un hombre docto en las Escrituras o uno que tome sus propias experiencias y busque versículos del sagrado Libro para corroborarlas, uno que tenga su inspiración en su pasado.

Por ejemplo, el coronel Alfonso Plazas Vega envió una carta al señor Lucio en la que celebra la sinceridad del predicador. El 11 de diciembre de 2011 Carlos Alonso Lucio, en medio de un mensaje predicado en la Iglesia Cristiana Casa Sobre La Roca, declaró sentir pena por la situación de Plazas Vega quién está en la cárcel, mientras los guerrilleros que se tomaron el Palacio de Justicia están gozando de la libertad. El coronel Plazas Vega le recuerda a Lucio que allí, en medio de la homilía, estaba la fiscal, y le pregunta “¿O era que sus frases iban dirigidas más a ella que a mí?”  Razón tiene el coronel Plazas al hacerle esta pregunta a Lucio. No puedo creer que la fiscal después de haber escuchado estas palabras, aplaudidas por la congregación, y salidas de la boca de su esposo, pudiera dormir tranquila.

Cuando el ex Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo mandó una carta a la fiscal, recordándole el pasado de Lucio, los colombianos vimos nuevamente a una mujer enojada que salió en rueda de prensa a comunicar a la nación que la fiscalía imputaría cargos al señor Restrepo. La señora Morales dijo incluso que ella como fiscal es inchantajeable (si es que esa palabra existe). Puede que no se deje chantajear, pero su corazón se muestra muy susceptible. Ahora mismo tiene una nueva pelea con la columnista de El Tiempo María Isabel Rueda ¿Debe renunciar la fiscal? No soy quién para decirlo, le deseo lo mejor, pero recuerdo las palabras de Proverbios 15:28, “El corazón del justo piensa para responder, más la boca de los impíos derrama malas cosas”, y de Jeremías 17:9, “Engañoso es el corazón más que todas las cosas y perverso […]”. Si nuestra fiscal, tal como parece, está decidiendo tantas cosas con su corazón, no le esperan buenos días a Colombia.

Y finalmente, la Biblia dice que el pastor debe tener buen testimonio de los de afuera para que no caiga en descrédito (1 Timoteo 3:7), me parece que con tantos tumbos en la vida, Lucio apenas va construyendo su testimonio.

Dios bendiga a Colombia.





Comentarios hacia esta página:
Comentado por Palido, 05-03-2012, 02:17 (UTC):
Tenias razon carballo ya renuncio.

Comentado por Hernán, 29-02-2012, 15:00 (UTC):
Bueno, no renunció pero la sacaron.



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